| Cocaína y cerebro |
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España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en consumo de cocaína, duplicándose el uso del polvo blanco en 10 años. Si una droga se consume, no seamos falsos, es porque produce efectos placenteros en quien la toma (por lo menos en un primer momento). Eso es innegable; y también lo es, pese a quien pese, que produce adicción. Y qué duda cabe que pesa a los adictos y a sus familias. ¿Cómo funciona la cocaína en el cerebro una vez está presente en la sangre?
La sensación de bienestar y euforia propia de los estimulantes derivados de la planta de coca, sucede a causa de la estimulación de zonas muy profundas del cerebro. Activándolas, se obtiene placer. Una de esas regiones (la que parece ser más afectada) es el área ventral del tegmento (AVT). La AVT tiene como función (entre otras) crear ciertas células nerviosas que se incorporan a una región del cerebro conocida como “nucleus accumbens”. Esa región está estrechamente ligada a la proporción de placer. De hecho, se ha comprobado en estudios con animales que aquello que produce placer (como la comida, el agua, el sexo y muchas drogas adictivas) aumenta la actividad en “nucleus accumbens”. Cuando se está realizando un acto placentero como los citados, las neuronas del AVT aumentan la cantidad de secreción de dopamina (neurotransmisor cerebral tipo catecolamina) en el “nucleus accumbens”. En el proceso normal de comunicación, una neurona segrega dopamina dentro de la sinapsis (pequeña abertura entre dos neuronas), donde se liga con proteínas específicas (llamadas receptores de dopamina) en la neurona adyacente y por lo tanto envía una señal a esa neurona.Las drogas pueden interferir en este proceso normal de comunicación. Por ejemplo, los científicos han descubierto que la cocaína bloquea la eliminación de la dopamina de la sinapsis. Por ese motivo, la dopamina se acumula de forma artificial. Así se causa una estimulación continua de las neuronas receptoras, lo que probablemente produce la euforia de la que hablan los usuarios de cocaína. Autor: Luis Cortés Briñol |






Cuando se está realizando un acto placentero como los citados, las neuronas del AVT aumentan la cantidad de secreción de dopamina (neurotransmisor cerebral tipo catecolamina) en el “nucleus accumbens”. En el proceso normal de comunicación, una neurona segrega dopamina dentro de la sinapsis (pequeña abertura entre dos neuronas), donde se liga con proteínas específicas (llamadas receptores de dopamina) en la neurona adyacente y por lo tanto envía una señal a esa neurona.


