| Incremento de la dopamina cerebral tras el consumo de cocaína |
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Escribo este artículo a raíz del éxito que ha tenido Cerebro y cocaína. Conocer el modo en que las drogas modifican la composición química e incluso la estructura del cerebro se me antoja apasionante. A causa de la complejidad del tema tratado (que intentaré reducir al máximo), he decidido dividir el breve artículo en varios puntos.
I. Introducción. En esta ocasión aprovecho las dudas de una lectora de la página para explicar de forma más concreta cómo la cocaína altera la presencia de dopamina en el cerebro cuando una persona consume y que consecuencias puede encerrar esa circunstancia. Según sabemos hoy en día, gracias a científicos de la talla de la doctora Nora Volkow, la clave de la adicción a la cocaína está en la transmisión anormal de la dopamina. II. ¿Qué es la dopamina? La dopamina es un neurotransmisor, es decir, una biomolécula (molécula que forma parte de los seres vivos) que permite el intercambio de información a través de las neuronas, utilizando para ello los distintos espacios sinápticos y circuitos neuronales. Estructura química de la dopamina (C6H3(OH)2-CH2-CH2-NH2) La dopamina forma parte del grupo de las catecolaminas (entre las que también figuran la adrenalina y la noradrenalina) y está implicada en procesos motrices (de control del movimiento físico), de conducta emocional o estados de ánimo y, lo que más viene al caso, regula secreciones hormonales directamente relacionadas con las sensaciones de placer. Se crea a partir de un precursor llamado dopa (sintetizado en el hígado). A través de la sangre, la dopa termina en las neuronas, donde se forma la dopamina. III. Actuación de la dopamina en estado normal. La hendidura entre dos neuronas se denomina espacio sináptico o hendidura sináptica. En ese lugar es donde se produce el “salto” de un impulso eléctrico, que pasa de una neurona a otra. Dado que el impulso eléctrico no puede atravesar la abertura por sí solo, lo hace en forma de mensaje químico por medio de un neurotransmisor.En ese punto aparece la dopamina, que se encargará de cruzar el espacio sináptico y adherirse a los receptores, en la membrana de la siguiente neurona. En la nueva neurona, y gracias a que la dopamina bloquea los receptores, se generará un nuevo impulso eléctrico que continuará hacia otras células nerviosas. Se está produciendo la neurotransmisión. Uno de los dos circuitos principales de neurotransmisión que lleva a cabo la dopamina es la rutasistema límbico (y guardan estrecha relación con las emociones). mesocorticolímbica, que consiste en que las neuronas de la región ventral tegumento del cerebro transmiten dopamina a otras zonas que están conectadas con diversas partes del Cuando el proceso termina, la dopamina se desprende, quedando en la hendidura y siendo luego retirada de ahí. El elemento encargado de absorber esa dopamina que antes han descargado las neuronas es una enzima conocida como DAT. IV. ¿Qué ocurre con la dopamina cuando se consume coca? Lo que ocurre es que la cocaína bloquea la enzima DAT. Al estar bloqueada, no puede absorber la dopamina descargada por las neuronas. El resultado es una concentración dopamínica muy elevada en las sinapsis, lo que a su vez provoca un incremento generalizado de dopamina en el cerebro, como puede obervarse en el gráfico. Así se genera una euforia elevada, si bien no natural.La sensación de bienestar, euforia, placer, seguridad, etc., que la droga causa es artificial y poco duradera. Si sólo tuviese esas consecuencias, la cocaína no sería tan peligrosa. Pero las cosas no son tan sencillas. V. El verdadero peligro de la coca. El síndrome de supresión. Como adelantaba, hay malas noticias. Quien conozca a una persona que consuma habitualmente cocaína desde hace tiempo, habrá comprobado cómo la misma cantidad de droga no produce la misma sensación ahora en comparación con las primeras tomas. Es lo que se conoce como tolerancia: cada vez se requiere una mayor cantidad de droga para obtener los mismos efectos. Lo que ocurre es que el cerebro se acostumbra a cantidades de dopamina anormalmente altas. Entonces, cuando el usuario deja de consumir, la cantidad de dopamina resulta escasa, por lo que el individuo se ve obligado a seguir consumiendo. Los adictos a la coca, tienen (paradójicamente) menos dopamina de lo normal en la ruta mesocorticolímbica. Sería como un efecto rebote. Para “funcionar” requieren droga. De lo contrario (al suprimir el consumo), el cerebro no dispone de la suficiente dopamina en las sinapsis, lo que se traduce en un síndrome de sensaciones opuestas al placer: depresión, fatiga, desánimo, etc. Esta situación se conoce como “mono”. VI. Consecuencias del consumo. Cuando el consumo es esporádico (una vez al mes o cada más tiempo), las concentraciones de neurotransmisores se reajustan en muchos de los casos, sin secuelas notables, aunque depende del estado mental de la persona en cuestión y de otros factores (como la adulteración, el consumo añadido de otras sustancias, etc.). Sin embargo, con mayor facilidad de lo que pueda parecer, la agradable sensación de bienestar es tentadora y suele animar a repetir. No olvidemos que se trata de una de las drogas más adictivas, de modo que el mero hecho de probarla incluye un riesgo elevado para nuestro cerebro y, por tanto, para nuestra salud. Si se consume, a pesar de todo, es recomendable no mezclarla con otras drogas (incluyendo el alcohol) e intentar que su grado se impurezas sea el menor. Pero de este tema -que escapa a la intención inicial- hablaré, si interesa, en otra ocasión. Autor: Luis Cortés Briñol |






La hendidura entre dos neuronas se denomina espacio sináptico o hendidura sináptica. En ese lugar es donde se produce el “salto” de un impulso eléctrico, que pasa de una neurona a otra. Dado que el impulso eléctrico no puede atravesar la abertura por sí solo, lo hace en forma de mensaje químico por medio de un neurotransmisor.
Lo que ocurre es que la cocaína bloquea la enzima DAT. Al estar bloqueada, no puede absorber la dopamina descargada por las neuronas. El resultado es una concentración dopamínica muy elevada en las sinapsis, lo que a su vez provoca un incremento generalizado de dopamina en el cerebro, como puede obervarse en el gráfico. Así se genera una euforia elevada, si bien no natural.


