| El Duelo - Por José M. Alvarez |
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1. EL DUELO Hay múltiples definiciones sobre el concepto de duelo[1], pero todas ellas hacen referencia a que se produce tras la pérdida de un ser amado (o "cosa" amada, p.ej. perder un empleo, traspiés económico, etc.) y que consiste en un proceso durante el cual se elabora esa pérdida, produciéndose síntomas físicos y psicológicos desagradables hasta recuperar un equilibrio normal. Al tratarse de un proceso hay varias formas de vivenciarlo, pudiéndose diferenciar dos tipos de duelo, el que sigue un proceso "normal" no patológico y el que sigue una evolución patológica. Estas dos tipos poseen características propias que luego se describirán. Aún así nos podíamos preguntar, ¿es el duelo una enfermedad?. El psiquiatra George Engel piensa que la pérdida de un ser amado es psicológicamente tan traumática como herirse o quemarse gravemente lo es en el plano fisiológico. El duelo representa una desviación del estado de salud y bienestar, e igual que es necesario curarse en la esfera de lo fisiológico para devolver al cuerpo su equilibrio homeostático, asimismo se necesita un período de tiempo para que la persona en duelo vuelva a un estado de equilibrio similar. Así, Engel ve el duelo similar al proceso de curación. Partiendo de esta premisa se ve necesario elaborar un duelo tras la pérdida de un ser amado. Según Worden (1997) después de una sufrir una pérdida hay ciertas tareas que se deben realizar para restablecer el equilibrio y para completar el proceso de duelo. Estas tareas, según Worden, son:
Tarea 1: aceptar la realidad de la pérdida La primera tarea del duelo es afrontar plenamente la realidad de que la persona está muerta, que se ha marchado y no volverá, venciendo la sensación de que "no es verdad" que haya muerto o que el reencuentro es posible en esta vida.
Lo opuesto a aceptar la realidad de la pérdida es no creer mediante algún tipo de negación. Se puede negar la realidad de la pérdida (p.ej. guardando las posesiones del fallecido/a para cuando vuelva), se puede negar el significado de la pérdida (mediante un olvido selectivo del fallecido/a o quitándole valor a la pérdida) o se puede negar que la muerte sea irreversible (p.ej. practicando espiritismo). Aunque completar esta tarea plenamente lleva tiempo, los rituales tradicionales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse hacia la aceptación. La irrealidad es particularmente difícil en el caso de la muerte súbita, especialmente si el superviviente no ve el cuerpo del fallecido/a
Tarea 2: trabajar las emociones y el dolor de la pérdida Es necesario reconocer el dolor (emocional, conductual e incluso físico) que el superviviente sufre tras la pérdida y trabajarlo, o éste se manifestará mediante algunos síntomas u otras formas de conducta disfuncional que alargarán el curso del duelo. En la elaboración de esta segunda tarea puede interferir la presión social: " Abandonarse al dolor está estigmatizado como algo mórbido, insano y desmoralizador. Lo que se considera apropiado en un amigo que quiere bien a la persona en proceso de duelo es que la distraiga de su dolor" (Gorer, 1965, pag.130). La negación de esta segunda tarea consiste en no sentir. Hay muchas formas de bloquear los sentimientos y negar el dolor, pero todas consisten en éso, no sentir dolor, evitar tener sentimientos dolorosos. John Bowlby dice: "Antes o después, aquellos que evitan todo duelo consciente, sufren un colapso, habitualmente con alguna forma de depresión". (Bowlby, 1980, pág.158). Uno de los propósitos del asesoramiento psicológico en procesos de duelo es ayudar a facilitar esta segunda tarea para que la gente no arrastre el dolor a lo largo de su vida.
Tarea 3: adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente Adaptarse a ese medio supone tomar conciencia de todos los roles que desempeñaba el fallecido y asumir llevar a cabo esos roles sin poder contar con su ayuda. Sin embargo, las personas en duelo no sólo se han de adaptar a la pérdida de los roles que desempeñaba antes el fallecido, sino que la muerte les confronta también con el cuestionamiento que supone adaptarse a su propio sentido de sí mismos. Los estudios recientes postulan que, para las mujeres que definen su identidad a través de sus relaciones y del cuidado a los otros, el duelo significa no sólo la pérdida de otra persona significativa sino también la sensación de pérdida del sí mismo. El duelo puede suponer una regresión intensa en la que las personas se perciben a sí mismas como inútiles, inadecuadas, incapaces, infantiles o personalmente en quiebra. Otro área puede ser el ajuste al propio sentido del mundo. La pérdida a causa de una muerte puede cuestionar los valores fundamentales de la vida de cada uno y sus creencias filosóficas, creencias influidas por nuestras familias, nuestros pares, la educación y la religión así como por las experiencias vitales. Detener esta tarea es no adaptarse a la pérdida. La persona lucha contra sí misma fomentando su propia impotencia, no desarrollando las habilidades de afrontamiento necesarias o aislándose del mundo y no asumiendo las exigencias del medio.
Tarea 4: recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo Esta tarea consiste en que el superviviente encuentre un lugar adecuado para el fallecido en su vida emocional, un lugar que le permita continuar viviendo de manera eficaz en el mundo. Esto fue postulado ya por Freud: " El duelo supone una tarea psíquica bastante precisa que hay que realizar: su función es desvincular las esperanzas y los recuerdos del muerto" (Freud, 1913, pág.65) No superar la tarea 4 puede resumirse en "no amar". La cuarta tarea se entorpece manteniendo el apego del pasado en vez de continuar formando otros nuevos.
¿Cuándo se acaba el duelo? Es una pregunta con respuesta variable, ya que no hay un tiempo específico para ello, depende de cada persona. Aún así se suele coincidir que el duelo acaba cuando se supera la última tarea y, pese a lo complicado de establecer fechas definitivas, tras unos 2 años. Sin embargo, una referencia para saber que el duelo se ha acabado es cuando la persona es capaz de pensar en el fallecido sin dolor, sin manifestaciones físicas (opresión en el pecho, llanto intenso) y se puede volver a invertir sus emociones en la vida y en los vivos. Una de las cosas básicas que puede hacer la educación, a través del asesoramiento psicológico, es alertar a la gente del hecho de que el duelo es un proceso a largo plazo, y su culminación no será un estado como el que tenían antes del mismo. El asesor puede, además, hacerles saber que aunque el duelo progrese habrá malos días, pues no se trata de un proceso lineal. 2. EL DUELO NO COMPLICADO
1. REACCIONES NORMALES EN EL DUELO
El término duelo normal, a veces llamado duelo no complicado, abarca un amplio rango de sentimientos y conductas que son normales después de una pérdida. Uno de los primeros intentos de estudiar las reacciones normales del duelo de manera sistemática lo realizó Erich Lindemann. A partir de sus observaciones en 101 pacientes con un duelo reciente describió patrones similares que identificó como las características patonómicas del duelo normal o agudo. Las describió como: 1. Algún tipo de malestar somático o corporal. 2. Preocupación por la imagen del fallecido. 3. Culpa relacionada con el fallecido o con las circunstancias de la muerte. 4. Reacciones hostiles. 5. Incapacidad para funcionar como lo hacía antes de la pérdida. Además de estas cinco, describió una sexta característica que exhibían muchos pacientes: parecían desarrollar rasgos del fallecido en su propia conducta. Debido a que la lista de comportamientos normales en un duelo es tan extensa y variada, estas conductas se pueden describir divididas en cuatro categorías generales: a) sentimientos, b) sensaciones físicas, c) cogniciones y d) conductas.
a) Sentimientos: - Tristeza - Enfado El enfado se experimenta con mucha frecuencia después de una pérdida. Puede ser uno de los sentimientos más desconcertantes para el superviviente y, como tal, está en la base de muchos de los problemas del proceso del duelo. El enfado proviene de dos fuentes: 1) de una sensación de frustración ante el hecho de que no había nada que se pudiera hacer para evitar la muerte y 2) de una especie de experiencia regresiva que se produce después de la pérdida de alguien cercano. - Culpa y autorreproche La culpa y el autorreproche son experiencias comunes entre los supervivientes: culpa por no haber sido suficientemente amable, por no haber llevado a la persona al hospital antes, y cosas así. La mayoría de las veces la culpa es irracional y se mitigará a través de la confrontación con la realidad. - Ansiedad La ansiedad en el superviviente puede oscilar desde una ligera sensación de inseguridad a fuertes ataques de pánico y cuanto más intensa y persistente sea la ansiedad más sugiere una reacción de duelo patológica. - Soledad - Fatiga - Impotencia - Shock El shock se produce muy a menudo en el caso de las muertes repentinas, aunque también ocurre con las muertes esperadas. - Anhelo - Emancipación - Alivio Muchas personas sienten alivio después de la muerte de un ser querido, sobre todo si ese ser sufrió una enfermedad larga o particularmente dolorosa. Sin embargo, normalmente a esta sensación de alivio le acompaña una sensación de culpa. - Insensibilidad
b) Sensaciones físicas - Vacío en el estómago - Opresión en el pecho. - Opresión en la garganta. - Hipersensibilidad al ruido. - Sensación de despersonalización. - Falta de aire - Debilidad muscular - Falta de energía - Sequedad de boca.
c) Cogniciones Existen muchos patrones de pensamiento diferentes que marcan la experiencia del duelo. Ciertos pensamientos son normales en las primeras fases del duelo y generalmente desaparecen después de un breve espacio de tiempo. Pero a veces los pensamientos pueden producir una depresión o problemas de ansiedad. - Incredulidad - Confusión - Preocupación - Sentido de presencia - Alucinaciones
d) Conductas - Trastornos del sueño - Trastornos alimentarios - Conducta distraída - Aislamiento social - Soñar con el fallecido - Evitar recordatorios del fallecido - Buscar y llamar en voz alta - Suspirar - Hiperactividad desasosegada - Llorar - Visitar lugares o llevar consigo objetos que recuerdan al fallecido - Atesorar objetos que pertenecían al fallecido
Duelo y depresión Muchas de las conductas normales en un duelo pueden parecer iguales a las manifestaciones de la depresión, ya que en ambos se pueden encontrar los síntomas clásicos de trastorno del sueño, trastorno del apetito e intensa tristeza. Sin embargo, en el duelo no hay la pérdida de autoestima que se encuentra en la mayoría de las depresiones clínicas. Es decir, las personas que han perdido a alguien no se consideran menos a causa de la pérdida o si lo hacen, tiende a ser sólo durante un breve período de tiempo.
Determinantes del duelo Hay una serie de factores que sirven para pronosticar o predecir cómo responderá una persona a una pérdida. Aunque la experiencia del duelo está relacionada con el nivel evolutivo y las cuestiones conflictivas de la persona que están implicadas, los determinantes más importantes parecen entrar dentro de las categorías siguientes: 1. Quién era la persona 2. La naturaleza del apego. a. La fuerza del apego b. La seguridad del apego c. La ambivalencia en la relación d. Los conflictos con el fallecido 3. Tipo de muerte 4. Antecedentes históricos de pérdidas 5. Variables de personalidad. 6. Variables sociales a. Apoyo emocional y social percibido b. Ganancia secundaria al elaborar el duelo. 7. Otros tipos de estrés simultáneos
2. TRATAMIENTO PSICOLÓGICO EN EL DUELO NO COMPLICADO
J. William Worden establece una distinción entre asesoramiento y terapia. El asesoramiento implica ayudar en el duelo normal o no complicado, facilitando la realización de las tareas en un marco temporal razonable. Reserva el término terapia en el duelo para aquellas técnicas especializadas que se usan para ayudar a las personas con duelo anormales o patológicos.
La pérdida de alguien significativo produce una amplia gama de reacciones normales después de dicha experiencia. Muchas personas son capaces de afrontarla y realizar las tareas sin ayuda, por eso le ven un final al duelo. Sin embargo, otras tienen problemas a la hora de resolver sus sentimientos respecto a la pérdida y esto puede dificultar su capacidad para realizar las tareas y, por lo tanto, para reanudar su vida normal. En estos casos el asesoramiento les puede ayudar a resolver el duelo de manera más eficaz. A veces el duelo puede parecer patológico debido a la intervención formal de un profesional de la salud mental pero con un asesoramiento hábil ésto no tiene por qué ser el caso.
1. Metas del asesoramiento El objetivo global del asesoramiento en procesos de duelo es ayudad al superviviente a completar cualquier cuestión no resuelta con el fallecido y a ser capaz de decir un adiós final. Existen objetivos específicos que corresponden a las cuatro tareas. Estos son:
2. ¿Cuándo hacer el asesoramiento? En la mayoría de los casos el asesoramiento en el duelo empieza como muy pronto alrededor de una semana después del funeral. No hay una regla establecida, depende más bien de las circunstancias de la muerte y del papel y el contexto del asesoramiento.
3. Principios y procedimientos del asesoramiento psicológico Existe una serie de principios y procedimientos que ayudan a hacer el asesoramiento en el duelo eficaz.
Principio uno: ayudar al superviviente a hacer real la pérdida. Cuando alguien pierde a un ser importante, aunque la muerte sea esperada, siempre hay una cierta sensación de irrealidad, de que no ocurrió realmente. Además, la primera tarea es llegar a tener una conciencia más clara de que la pérdida ha ocurrido de verdad: la persona está muerta y no volverá. Los supervivientes deben aceptar esta realidad para poder afrontar el impacto emocional de la pérdida. Principio dos: ayudar al superviviente a identificar y expresar sentimientos Muchos pacientes van al psicólogo porque quieren un alivio inmediato para el dolor. Quieren una píldora que les ayude a atenuarlo y una parte esencial de la intervención es ayudarle a aceptarlo y trabajarlo. Algunos de los sentimientos más problemáticos son el enfado, la culpa, la ansiedad y la impotencia.
Principio tres: ayudar a vivir sin el fallecido Para lograrlo el asesor puede usar un enfoque de solución de problemas, es decir, cuáles son los problemas que ha de afrontar el superviviente y cómo se pueden resolver. Cuando muere el marido la esposa puede sentirse confusa a la hora de tomar decisiones sin su marido. El asesor le puede ayudar a que aprenda habilidades de afrontamiento y de toma de decisiones para poder asumir el papel que antes desempeñava su marido y reducir así su malestar emocional.
Principio cuatro: facilitar la recolocación emocional del fallecido Al facilitar la recolocación emocional el asesor puede ayudar a los supervivientes a seguir adelante con su vida y establecer nuevas relaciones. A algunas personas no hay que animarlas pero a otras sí, sobre todo a los que han perdido al cónyuge.
Principio cinco: dar tiempo para elaborar el duelo La elaboración del duelo requiere tiempo, es un proceso gradual. Algunos miembros de la familia pueden impacientarse por superar la pérdida y el dolor, y por volver a una rutina normal y eso puede suponer un obstáculo. El asesor puede ayudar a la familia a entender esto, algo que puede parecer obvio, pero que, sorprendentemente, no siempre lo es para los miembros de la familia.
Principio seis: interpretar la conducta normal Después de una pérdida significativa muchas personas tienen la sensación de estar volviéndose locas. Esto se puede intensificar cuando se distraen y experimentan cosas que normalmente no forman parte de su vida. Si el asesor tiene claro de que es una conducta normal puede tranquilizar a la persona y decirle que estas experiencias nuevas son normales.
Principio siete: permitir las diferencias individuales Existe un amplio rango de respuestas conductuales en el duelo. De la misma manera que es importante no esperar que todas las personas que estén muriendo lo hagan de manera similar, también es importante no esperar que todas elaboren el duelo de la misma manera.
Principio ocho: dar apoyo continuado En el asesoramiento los profesionales deben estar disponibles para el superviviente y la familia a lo largo de los períodos más críticos, al menos durante el primer año. El papel del asesor aquí es dar esperanza y una perspectiva amplia. Una buena manera de ofrecer apoyo continuado es a través de participaciones en grupos.
Principio nueve: examinar defensas y estilos de afrontamiento El principio nueve implica ayudar a los clientes a examinar sus defensas y sus estilos de afrontamiento porque se intensificarán después de una pérdida significativa.
Principio diez: identificar patologías y derivar Un asesor que trabaja en situaciones de duelo es capaz de identificar la existencia de patologías desencadenadas por la pérdida y el duelo posterior y, en tal caso, de hacer una derivación a profesionales. Es importante que los asesores reconozcan sus limitaciones y que sepan cuándo derivar a una persona a una terapia para el duelo u otra psicoterapia.
4. Técnicas útiles - El lenguaje evocador - El uso de símbolos - Escribir - Dibujar - Role playing - Reestructuración cognitiva - El libro de recuerdos - Imaginación guiada
5. El uso de la medicación El consenso general es que la medicación se debería usar con moderación y simplemente para aliviar la ansiedad o el insomnio, no para aliviar los síntomas depresivos.
6. Asesoramiento en grupos Esto no sólo es muy eficaz sino que, además puede ser una manera efectiva de ofrecer el apoyo emocional que la persona está buscando. A continuación J. William Worden da algunas indicaciones para crear un grupo y para hacer que funcione de manera eficaz:
1- Elegir el formato del grupo 2- Preseleccionar a los participantes 3- Definir expectativas 4- Establecer reglas básicas 5- Determinar el enfoque del facilitador 6- Entender las dinámicas interpersonales 7- Controlar conductas perjudiciales de manera efectiva.
3. EL DUELO COMPLICADO
1. REACCIONES ANORMALES EN EL DUELO
El duelo normal o patológico es la intensificación del duelo al nivel en que la persona está desbordada, recurre a conductas desadaptativas o permanece inacabablemente en este estado sin avanzar en el proceso del duelo hacia su resolución [...] Esto implica procesos que no van hacia la asimilación o acomodación sino que, en su lugar, llevan a repeticiones esteriotipadas o a interrupciones frecuentes de la curación. (Horowitz, 1980, pág. 1157). Ante esto nos preguntamos: ¿por qué fracasa la gente al elaborar un duelo? Cuando considerábamos el duelo normal veíamos un amplio espectro de conductas que constituyen un duelo normal e identificábamos siete áreas importantes que pueden influir en el tipo, intensidad y duración del duelo. La mayoría de estas áreas son importantes cuando nos planteamos por qué fracasan las personas al elaborar un duelo:
Factores relacionales Las variables relacionales definen el tipo de relación que tiene la persona con el fallecido. La relación que suele impedir que la gente elabore un duelo adecuadamente es la que tiene un grado elevado de ambivalencia con hostilidad no expresada. Aquí, la incapacidad para afrontar y tratar dicha ambivalencia inhibe el duelo o presagia un exceso de enfado y de culpa, que producen dificultades al superviviente. También las relaciones muy dependientes son difíciles de elaborar. Una persona que tiene una relación muy dependiente y pierde la fuente de dicha dependencia, experimenta un cambio de autoimagen de persona fuerte, bien sostenida por la relación con otra persona fuerte, a la estructura preexistente de débil, de niño abandonado impotente. (Horowitz, 1980)
Factores circunstanciales Hay diversas circunstancias específicas que dificultan o imposibilitan la elaboración del duelo. Estas son: - cuando la pérdida es incierta (p.ej. un soldado en el frente o tras una desaparición). - cuando hay pérdidas múltiples (p.ej. en desastres naturales o incendios). Factores históricos Las personas que han tenido duelos complicados en el pasado tienen una probabilidad mayor de tenerlos en el presente. También las personas que han tenido un historial de depresiones corren un mayor riesgo de desarrollar una reacción complicada.
Factores de personalidad Los factores de personalidad están relacionados con el carácter de la persona y con cómo afecta a su capacidad para afrontar el malestar emocional. Algunas características que dificultan el duelo son: - Incapacidad para tolerar el malestar emocional extremo - Intolerancia de sentimientos propios de dependencia. - Autoconcepto de persona "fuerte", que no puede derrumbarse
Factores sociales Hay tres situaciones que pueden presagiar o dar lugar a un duelo complicado: - que no se pueda hablar socialmente de la pérdida (esto es especialmente importante en el caso del suicidio.) - que se niegue socialmente la pérdida, es decir, que se actúe como si nada hubiera ocurrido. - ausencia de una red social de apoyo.
Tras analizar cuáles pueden ser los factores desencadenantes de un duelo complicado, vamos a analizar qué tipos de duelo complicado se han descrito. Uno de los paradigmas más útiles habla de cuatro tipos:
Duelo crónico Es aquel que tiene una duración excesiva y nunca llega a una conclusión satisfactoria. Este tipo de duelo es bastante fácil de diagnosticar porque la persona que lo sufre es muy consciente de que no consigue acabarlo. Puede producirse en personas que anhelan una relación que nunca fue pero que podía haber sido, en personas con pasado de alcoholismo o abuso físico y sexual y en personas con una relación muy dependiente con el fallecido. En este caso se requiere evaluar qué tareas no se han resuelto y por qué y centrarse en la resolución de éstas. Duelo retrasado También llamados inhibido, suprimido o pospuesto. En este caso la persona puede haber tenido una reacción emocional en el momento de la pérdida, pero no fue suficiente. En un momento del futuro la persona puede experimentar los síntomas del duelo respecto a una pérdida posterior e inmediata ( o viendo a otra persona que ha sufrido una pérdida o, incluso viendo una película en la que se represente una pérdida ) pero la intensidad de la reacción es excesiva. Lo que ocurre aquí es que algún aspecto, sobre todo relacionado con la tarea 2, que no se elaboró de manera adecuada en la pérdida original, se experimenta en el momento actual ( ya sea ante otra pérdida directa o no, como se ha explicado ).
Duelo exagerado Tiene que ver con las respuestas exageradas ante el duelo; en ellas la persona que experimenta la intensificación de un duelo normal se siente desbordada y recurre a una conducta desadaptativa. La persona es plenamente consciente de que los síntomas y las conductas que está experimentando están relacionadas con la pérdida ( frente al duelo enmascarado ) y busca terapia porque su experiencia es excesiva e incapacitante. Los duelos exagerados incluyen los trastornos psicológicos mayores que surgen después de una pérdida. Estos pueden ser: - Depresión clínica - Trastornos de ansiedad: - ataques de pánico ( trastorno de angustia con/sin agorafobia ) - conductas fóbicas. - trastorno de estrés postraumático - Abuso de sustancias - Estados de manía
Duelo enmascarado Las reacciones de duelo enmascarado son interesantes en aquellos pacientes que experimentan síntomas y conductas que les causan dificultades pero no se dan cuenta ni reconocen que están relacionados con la pérdida. La muerte de una persona querida produce algún tipo de expresión reactiva de sentimientos, siendo su omisión una variación del duelo normal. Si una persona no expresa sentimientos de una manera abierta, este duelo no manifestado se expresará plenamente de alguna otra forma, ya sea enmascarado como síntoma físico o a través de algún tipo de conducta aberrante o desadaptativa.
Cómo diagnosticar un duelo complicado: Generalmente hay dos vías: o bien un paciente va a consulta con un autodiagnóstico o va por algún problema de tipo médico o psiquiátrico, sin ser consciente de que su malestar tiene que ver con el duelo no resuelto. En el segundo caso se requiere que el clínico tenga habilidad suficiente para determinar que el duelo no resuelto es el problema subyacente, mientras que en el primer caso, el diagnóstico es un asunto bastante fácil. Hay varias pistas en un duelo no resuelto que pueden ayudar para el diagnóstico del mismo:
2. TRATAMIENTO PSICOLÓGICO EN EL DUELO COMPLICADO
La meta en la terapia en el duelo es algo diferente de la del asesoramiento. La meta del asesoramiento es facilitar las tareas del duelo a la persona que está elaborando uno reciente para que el proceso del mismo finalice con éxito. En la terapia en procesos de duelo la meta es identificar y resolver los conflictos de separación que imposibilitan la realización de las tareas correspondientes en personas cuyo duelo no aparece, se retrasa, es excesivo o prolongado. La resolución de estos conflictos implica experimentar pensamientos y sentimientos que el paciente ha estado evitando. El terapeuta proporciona el sistema de apoyo social necesario para todo trabajo de duelo exitoso y esencialmente da permiso al paciente para elaborar el duelo, permiso que el paciente, en su medio social previo, no tenía. Obviamente dicho permiso o apoyo implica una alianza terapéutica adecuada. La experiencia de J. William Worden le dice que alguien que presenta un duelo no resuelto, sin complicaciones anormales, puede resolver su problema en un marco temporal de ocho a diez sesiones. Se ve a los pacientes una vez por semana pero los encuentros más frecuentes son a veces más eficaces.
Procedimientos terapéuticos en proceso de duelo
Técnicas y en qué momento usarlas Una técnica muy útil es la de la "silla vacía": en vez de hacer que los pacientes se limiten a hablar del fallecido, es importante hacer que hablen directamente con la persona fallecida en presente. Se le pide al paciente que se imagine al fallecido sentado en la silla y que hable directamente con él sobre los pensamientos y sentimientos que tiene respecto a la muerte y a su relación. Una técnica, relacionada con ésta, consiste en hacer que el paciente se siente en una silla, cierre los ojos e imagine que está hablando con el fallecido. Otra técnica usada es el psicodrama. Éste consiste en que los pacientes representen su rol y el de la persona fallecida, repitiendo y volviendo a repetir hasta que se resuelve el conflicto concreto. Usar fotos del fallecido puede facilitar muchas veces las metas de la terapia. Con cualquier técnica es esencial elegir el momento oportuno. Es crucial que el terapeuta sepa cómo regular el momento de las intervenciones. Estimular las emociones antes de que el paciente esté preparado no funcionará. Las interpretaciones fuera de tiempo caerán por los suelos. Lo mejor que se puede hacer es reiterar que regular el tiempo es extremadamente importante debido a la naturaleza sensible del material y del contrato, que es de tiempo limitado.
Evaluación de resultados Normalmente hay tres tipos de cambio que nos ayudan a evaluar los resultados de la terapia. Son cambios en:
Los pacientes que completan una terapia suelen hablar de un aumento de la autoestima, de una reducción de culpa y de un aumento de sentimientos positivos respecto del fallecido.
Suelen consistir en conductas de socialización y de formación de nuevas relaciones.
Se suelen presentar menos dolores corporales y una reducción del síntoma por el que buscó tratamiento.
BIBLIOGRAFÍA
- Worden, J. William , (1997). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia, Barcelona, Eds. Paidós Ibérica S.A.
- Echeverria Odriozola, (1993). Evaluación y tratamiento psicológico de los trastornos de ansiedad, Fundación Universidad y Empresa.
- Z. Peurifoy, R., Venza sus temores. Ansiedad, fobias y pánico. Madrid, Robin Book.
- Barlow, (2001). Capítulo 5: Trastornos de Ansiedad en Psicología anormal , págs.127-174.
- Lee, C. (1995). La muerte de seres queridos: cómo afrontarlo y superarlo. Madrid , Plazá y Janés.
[1] Ejemplos de definiciones de duelo: "Estado de pensamiento, sentimiento y actividad que se produce como consecuencia de la PÉRDIDA de una persona o cosa amada asociándose a síntomas físicos y emocionales. La PÉRDIDA es psicológicamente traumática en la misma medida que una herida o quemadura, por lo cual siempre es DOLOROSA. Necesita un tiempo y un proceso para volver al equilibrio normal que es lo que constituye el DUELO." "La pérdida de un familiar y/o un ser querido con sus consecuencias psicoafectivas, sus manifestaciones exteriores y rituales y el proceso psicológico evolutivo consecutivo a la pérdida” Borgeois, 1996 Autor: José M. Alvarez
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