| La Vejez en Positivo |
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Llega un punto a lo largo del ciclo vital en el que nos preocupan cuestiones como la identidad: ¿Quién seré? ¿Quién soy? ¿Quién he sido? Esta cuestión se nos puede plantear como una sentencia angustiante o como una tranquila reflexión dependiendo de cómo hayamos afrontado el envejecimiento durante toda nuestra vida, ya que en todo momento envejecemos y no únicamente en la transición de la edad adulta a la vejez propiamente. Sin embargo, habitualmente suele ocurrir que es en este momento en el cual tenemos mayor conciencia del proceso de envejecimiento. La vejez es un estado en la vida y el envejecimiento un proceso que sucede a lo largo del ciclo vital. Hay muchas teorías que tratan sobre las causas ambientales o genéticas del envejecimiento entre ellas encontramos:
En nuestra sociedad actual, existe la común creencia de que a partir de una determinada edad empieza «la vejez», y que ello, conlleva pérdida, declive y deterioro. La creencia más común en nuestra cultura es que la vejez implica estabilidad y parece que existe una asociación inevitable entre vejez y enfermedad; lo que sería coincidente con lo que sostienen las ciencias biomédicas. Sin embargo, la investigación ha demostrado que lo que ocurre es que el individuo sigue desarrollándose. De hecho, una de las características de la vejez es su variabilidad porque los individuos llegan a esa edad con experiencias muy diferentes. Desde la psicología, algunas veces, se asume erróneamente este modelo biomédico. Sin embargo, hay que ser conscientes de que el ser humano no «termina» su desarrollo cuando acaba su máxima maduración física, sino que el desarrollo dura mientras sigan produciéndose las transacciones entre el organismo biológico y el contexto sociocultural. El proceso de envejecimiento psicológico no ocurre de la misma forma que el envejecimiento biofísico. Existen funciones psicológicas que declinan muy tempranamente, una vez llegadas a su máximo desarrollo, y existen otras que se mantienen e incluso se desarrollan a todo lo largo de la vida. Es cliché muy común que la gente mayor está deteriorada, es incapaz de aprender nuevas cosas, no pueden cuidarse a sí mismos, y son desagradables y regañonas. Los datos con los que contamos nos indican que a todo lo largo de la vida existe una amplia capacidad de aprendizaje, y que existe una extraordinaria variabilidad en la vejez. Esta visión estereotipada y negativa sobre los cambios en la vejez puede tener efectos perversos en las personas. Vamos a comentar algunos de los resultados que contradicen estos estereotipos y que demuestran que existen determinadas aptitudes cognitivas, como la amplitud de vocabulario o los conocimientos, que no sufren ningún declive hasta edades muy avanzadas e incluso otras funciones socioafectivas (como el balance entre el afecto positivo y negativo) se articulan mucho mejor en la vejez. Funciones cognitivas
Funciones afectivas: La paradoja de la felicidad Existe la creencia generalizada de que las personas mayores por sus circunstancias vitales y sus posibles problemas físicos han de experimentar una afectividad displacentera. Sin embargo, esto no es así, las personas mayores no expresan una menor felicidad, bienestar o satisfacción con la vida cuando se las compara con las más jóvenes. Las investigaciones ponen de manifiesto, que no existe influencia de la edad en la expresión verbal de la experiencia de la felicidad. A este hecho -la falta de incidencia de la edad en la percepción de bienestar- se le ha llamado la «paradoja de la felicidad». Los estudios han llegado a los siguientes hallazgos:
En definitiva, si en el mundo cognitivo ocurren cambios negativos debidos a la edad, en el mundo afectivo parecen ocurrir cambios positivos esencialmente ligados a un declive de la emocionalidad negativa que se debe a una mejor integración o elaboración emocional. Me gustaría resaltar la gran separación que existe entre lo que la experimentación científica ha comprobado sobre el funcionamiento cognitivo y afectivo a lo largo de la vida y el común sentir y pensar en nuestra sociedad. A pesar de los resultados de la investigación, en nuestra cultura, persisten los estereotipos negativos sobre la vejez. Estos estereotipos pueden convertirse en profecías que tienden a su autocumplimiento o desencadenar actitudes negativas que, a veces, provocan desigualdades sanitarias o sociales. Referencias: Berger, K.S. y Thompson, R.A. (2001). Psicología del desarrollo: adultez y vejez. Madrid: Panamericana. Fernández-Ballesteros, R. (1996). Psicología del envejecimiento: Lección Inaugural del Curso Académico 1996-1997. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid. Extraído de: http://medicablogs.diariomedico.com/reflepsiones/2010/02/16/la-vejez-en-positivo/ Autora: Beatriz Sarrión Soro
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