| Problemas de Salud - Por Carmen Bermejo |
|
|
|
|
Dentro de nuestro encéfalo, en lo que se refiere al asunto que nos ocupa, habría que distinguir entre el córtex o corteza cerebral y el hipotálamo. Hablando coloquialmente, el córtex sería aquella capa que recubre todo nuestro cerebro. Para localizar el hipotálamo, imaginemos un eje que atravesara nuestra frente hacia el centro de la cabeza y otro que partiera de la zona central del cráneo: allí donde confluyeran ambos ejes, estaría nuestro hipotálamo. El córtex se encarga de procesar todo lo racional. El hipotálamo es el centro regulador de todas nuestras emociones, deseos, necesidades e instintos: es el encargado de procesar los aspectos emocionales. En muchas ocasiones, pretendemos “racionalizarlo todo”. Y si queremos hacer eso con las emociones, si queremos trabajar con técnicas racionales lo que es de tipo emocional (y sus repercusiones psicosomáticas), es como si quisiéramos tomar sopa con tenedor: podremos retener algún elemento sólido, pero nada de caldo... ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues, sencillamente, que aquellos problemas que tienen un carácter “lógico” habrá que tratarlos racionalmente, y aquéllos que tengan origen emocional, conviene hacerlo allí donde se originan, en el área hipotalámica. ¿CÓMO PODREMOS TRABAJAR PSICOLÓGICAMENTE ALGO QUE ESTÁ REGIDO POR LA PARTE MÁS INTERNA DE NUESTRO CEREBRO?
Cuando estamos soñando, nuestro cerebro percibe como reales los peligros que aparecen en esos sueños, y envía a todos los órganos de nuestro cuerpo el mensaje para que reaccionen con el fin de hacer frente a ese peligro; así por ejemplo, si soñamos que alguien viene a matarnos con un cuchillo, sentiremos un gran miedo, intentaremos huir... Si en esos momentos nos despertamos, ¿cómo está nuestro cuerpo? Seguramente sudorosos, tensos, con taquicardia, y con una gran sensación de alivio al comprobar que sólo ha sido una pesadilla. Aquí estaría la clave: si conseguimos que nuestro cerebro, estando despiertos, funcione igual que cuando está soñando (con las mismas ondas cerebrales), podremos tener acceso directamente al área emocional, y trabajar en ella “limpiando” y reestructurando todos aquellos factores, miedos, recuerdos, que están propiciando nuestro malestar emocional y, en su caso, los trastornos psicosomáticos consiguientes. Problemas como el insomnio, el colon irritable, las alergias, el control del dolor, las bajadas de defensas (que tantos problemas originan), las úlceras gastroduodenales, los problemas de piel, la hipertensión , las alergias, el asma, y casi todas las disfunciones sexuales son tratables con éxito de esta forma: utilizando la Hipnosis Clínica.
Autora: Carmen Bermejo Romero Extraído de: http://www.terapiapsicologicaysexual.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2&Itemid=3 |









