| Amaxofobia: Miedo a Conducir - Por Ignacio Calvo |
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INTRODUCCIÓN“Sólo de pensar que tengo que conducir me pongo nerviosa..”,”Desde el accidente que tuve, me siento incapaz de coger el coche…”, “me parece increíble, pero noto como estoy perdiendo facultades y casa día me resulta más incómodo conducir, porque creo que podría provocar un accidente…”, “por qué los demás pueden, y yo me bloqueo al estar al volante?”, “lo más duro es sentirse incomprendido por todo el mundo”.
Pensamientos como estos se refieren a un problema mucho más habitual de lo que nos podría parecer. En el argot profesional se le llama “Amaxofobia”, lo que significa fobia a conducir. Del griego fobos = miedo y amaxo = carruaje. Un problema que afecta a más del 30% de los conductores españoles en diferentes grados, según el estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial, siendo el porcentaje de mujeres casi el doble que el de hombres. Como fobia, significa un miedo injustificado ante situaciones u objetos que no son peligrosos en si mismos y que no producen miedo en los demás personas. Dentro de las distintas fobias, la podemos englobar en el grupo de los miedos asociados a los medios de transporte (fobia a volar, a tomar el metro…). En su grado más extremo o paralizante, estaría relacionada con la agorafobia, esto es, un miedo incontrolable ante situaciones en las que no existe una vía de escape si nos ocurre algún problema de salud. El acto de conducir supone manejar un alto número de estímulos al mismo tiempo, a saber: el manejo de una máquina compleja como es un vehículo de automoción en el que debemos coordinar pies y manos para los diferentes mandos; tener mucha atención en los espejos y señales acústicas para saber que hacen los vehículos que circulan con nosotros; estar pendientes de las diferentes señales que existen en la vía, de la velocidad que llevamos, de los niveles de mantenimiento de nuestro vehículo; aumentar la atención si se están produciendo situaciones climatológicas desfavorables que reduzcan la visibilidad, si es de noche, si estamos en un atasco; a lo que habría que sumarle la responsabilidad que nos puede suponer llevar a otros pasajeros o pensar que nuestra vida se pone en peligro. En definitiva, un sin fin circunstancias que hacen de conducir un acto sumamente estresante. Una de las formas más sencillas de comprobar cuánta tensión nos produce el conducir la podemos observar ante la actitud de ciertos conductores al producirse un atasco: enseguida se pierden los nervios y el respeto hacia los demás emitiendo toda clase de improperios e incluso en algunas ocasiones, llegando a la confrontación física. Otra forma de comprobarlo la podemos encontrar en los conductores noveles (y en aquellos con poca experiencia o pericia al volante), los cuales aún están aprendiendo a dominar el vehículo sin tener el acto automatizado y pueden notar como al terminar de conducir el nivel de tensión muscular con el que han conducido les deja enormemente fatigados. El hecho de obtener el carnet de conducir no supone más que el primer paso a la hora de aprender a manejar un vehículo. Los sentimientos de “ser manejado” por el coche más que tenerlo bajo nuestro control pueden ser frecuentes. Al igual que la sensación de automatizar el acto de la conducción, ya que al principio los niveles de atención que debemos prestar hacia el control de los mandos son altos, sumándose a todos los detalles que se han referido más arriba. Por ello, muchas personas tardan más tiempo del habitual en superar esta fase y los que no lo consiguen son fuertes candidatos a sufrir amaxofobia. Para terminar, cabe destacar el alto grado de incomprensión que sufren las personas con fobia a conducir. Para muchos conductores el manejar un vehículo no supone mayor problema que las tensiones asociadas a los factores externos y el considerar que los demás pueden ser incapaces de conducir, o hacerlo con miedo, está fuera de su percepción. Este hecho, supone un problema añadido para las personas con fobia a conducir, ya que dicha incomprensión puede acabar mermando su autoestima. CAUSASLa fobia a conducir forma parte de las fobias específicas que según el DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas como, por ejemplo, a la sangre (hemofobia) o a los lugares cerrados (claustrofobia). También se suele catalogar como fobia un sentimiento de odio o rechazo hacia algo. En nuestro caso, la amaxofobia consiste en un miedo descontrolado y permanente antes y, sobre todo, durante el acto de conducir. Suele conllevar pesadillas, ansiedad, sudoración, rigidez muscular, pensamientos negativos o catastrofistas, etc. Entre las diferentes causas que pueden producir la amaxofobia cabe destacar tres: Falta de experiencia o pericia al volante GRADOS DEL MIEDO A CONDUCIR
DATOS ESTADÍSTICOSPara este apartado vamos a comentar los resultados obtenidos en el estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial de marzo de 2005 sobre la Amaxofobia, que es el único hecho en España hasta la fecha. Como apuntábamos al principio, el miedo a conducir afecta a un porcentaje de un 33,3% de la población, sumando los casos paralizantes junto con los asociados a las circunstancias. Resulta una cifra muy importante de las personas que poseen el permiso de conducir, aunque hay que matizar que la mayoría de los casos (un 82%) no son paralizantes, sino que dependen mucho de las circunstancias externas. Aún así, el porcentaje de miedo es muy elevado. Con respecto al género, los casos de mujeres con miedo a conducir, suponen un 64% del total, lo que es casi el doble que el número de hombres. En este caso, consideramos que el machismo aún imperante en nuestra sociedad y sobre todo al volante, hace mella en la autoestima de las mujeres, e impide que desarrollen su confianza en la conducción de una forma igualitaria a los hombres. Además, ellas pueden verse más influenciadas por la forma de conducir de los demás a la hora de optar por no conducir. En cuanto a la edad, las mujeres son conscientes antes de su miedo a conducir Con respecto a los hombres, el miedo suele aparecer relacionado con la pérdida de capacidades asociadas a la edad o enfermedades. La media de los hombres con miedo a conducir es de 64 años, a diferencia de los 48 años de media de las mujeres. Entre los factores asociados al conductor, existe un caso en el que los hombres están por encima de las mujeres, y es en el miedo a conducir bajo los efectos del alcohol. Tal vez ocurra esto por el hecho de que los hombres suelen depender más de su vehículo y en algunas ocasiones se atreven a conducir habiendo ingerido alcohol. Por otro lado, las mujeres se ven más afectadas por el miedo si se encuentran mal psíquicamente, pues son más sensibles a estas circunstancias. Cuando nos referimos a las circunstancias externas hay que destacar las siguientes: primero, las condiciones climatológicas, que afectan a ambos géneros por igual y producen una mayor prudencia en la conducción, poniéndonos en situación de alerta y haciendo que reduzcamos la velocidad. También cabe mencionar las condiciones del tráfico, que cuando es de alta densidad nos produce mucho más estrés y malestar, haciendo que el miedo se incremente. Por último, en cuanto a las condiciones espacio-temporales, lo más destacable es que conducir de noche aumenta la sensación de miedo, ya que la visibilidad es más reducida y los niveles de atención tienen que ser más altos, con la consiguiente tensión asociada. Nos gustaría destacar el dato de cómo afecta la responsabilidad de llevar a otros pasajeros, sobre todo niños. Es evidente, que el hecho de que se pueda producir un accidente y seamos los responsables ante las consecuencias producidas en los demás puede aumentar nuestra ansiedad al volante. Además, es de mencionar el hecho de llevar un acompañante que nos esté juzgando y criticando en todo momento, ya que esta falta de confianza puede mermar la autoestima del conductor, agravando con ello el problema de la responsabilidad de llevar a otros. TRATAMIENTO RECOMENDADOLa fobia a conducir puede ser tratada con gran éxito al igual que el resto de fobias específicas. Desde la perspectiva de la Psicología Cognitivo-Conductual, existen tratamientos contrastados estadísticamente que permiten excelentes resultados si el problema se trata con ayuda de un profesional. Lo que proponemos a continuación debe ser adaptado a las condiciones particulares de cada caso. A grandes rasgos, podemos dividir la terapia en cuatro fases:
CONCLUSIONESLa fobia a conducir es un problema que afecta a un número importante de personas en nuestro país, sobre todo a mujeres. Pero como ocurre con otras fobias específicas, es un problema que tiene solución siempre que se trate de forma profesional. En este artículo hemos intentado reflejar la realidad que afecta a estas personas de forma introductoria, pero todavía es un problema que ha merecido poco estudio e investigación por parte de los profesionales, a pesar de su alta incidencia entre los conductores. Sería muy deseable que se estableciesen líneas de trabajo conjunto con las autoescuelas, ya que uno de las partes del tratamiento habría que realizarla tanto con vehículos preparados con doble mando, como con profesores especializados en las claves de una buena conducción. Es un caso parecido a lo que ocurre con la fobia a volar, para la que algunas compañías ya están ofreciendo vuelos específicos donde llevar a cabo las exposiciones in situ, siempre bajo la tutela y tratamiento de psicólogos especializados. Nos consta que empiezan a plantearse este tipo de colaboraciones con autoescuelas, al igual que empiezan a aparecer algunos artículos al respecto, pero desde aquí queremos animar a los profesionales a que hagan mayores esfuerzos para ofrecer más alternativas a los afectados, teniendo en cuenta la prevalencia del problema. BIBLIOGRAFÍA- López-Ibor Aliño, Juan J. & Valdés Miyar, Manuel (dir.) (2002). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Barcelona: Masson. ISBN 9788445810873. - Pérez Peláez, E. “Amaxofobia, miedo a conducir”. (Marzo de 2005) Estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial . Autor: Ignacio Calvo Psicólogo Colegiado M-17.577 Más información en:
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