| El Proceso de Regularización Ha Reducido a la Mitad los Casos de Estrés Crónico en Inmigrantes |
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El último proceso de normalización ha reducido un 50% los cuadros de Síndrome de Ulises, según Joseba Achotegui, director del Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados (SAPIR) de Barcelona. El director del SAPIR de Barcelona, Joseba Achotegui, ha revelado este dato durante una ponencia sobre inmigración enmarcada en la celebración esta semana en la capital catalana del Congreso Euromed Salud 2005. A esta cita han asistido representantes de 40 países de la región euromediterránea. El cuadro típico de síntomas ligados al estrés crónico, conocido también con el nombre de Síndrome de Ulises, aparece cuando el inmigrante abandona su país de origen y se encuentra en la sociedad de acogida. Se presenta en forma de tristeza, llanto, tensión, nerviosismo, dolor de cabeza, irritabilidad, insomnio y fatiga. A pesar de las apariencias, este síndrome "nada tiene que ver con la depresión, ya que los afectados no sufren apatía y tienen ganas de vivir", explica Achotegui. Uno de los principales problemas de estos afectados es que a veces se les somete a un tratamiento inadecuado. "Hay profesionales sanitarios que banalizan este conjunto de síntomas y que los tratan con fármacos que no son correctos", explica el especialista. El hecho de que muchos inmigrantes (más de 700.000 personas) pudieran acogerse al último proceso de normalización y regularizar su situación en España ha permitido reducir los casos de Síndrome de Ulises entre este colectivo. "Muchos ya no deben mirar por la calle con miedo a que les pillen sin papeles y no temen ser expulsados del país", asegura Achotegui. Sin embargo, los episodios de este cuadro de estrés crónico "podrían volver a crecer" en el caso de que "se produzcan nuevas bolsas de sin papeles, según el director del SAPIR, quien calcula que uno de cada tres inmigrantes sufre este problema de salud. La situación se hace especialmente difícil para los latinoamericanos y magrebíes, que son "los que tienen mayores expectativas al llegar a España" y por lo tanto "los que más se hunden cuando ven la situación a la que deben afrontarse", añade. El apoyo social a los colectivos de inmigrantes y el tratamiento de síntomas como el dolor de cabeza o el insomnio son algunas de las soluciones para tratar este síndrome. Adaptarse a los cambios Así, el 76,7% de inmigrantes entre 20 y 30 años de edad sufre cefaleas, frente al 3% de la población autóctona de la misma edad, según un reciente estudio realizado por el SAPIR. Para tratar a los inmigrantes que llegan a España, la mayoría de especialistas coinciden en la necesidad de que las instituciones sanitarias se adapten a estos cambios, aparte de los propios recién llegados. La directora de la Asociación Salud y Familia, Elvira Méndez, que representa a una entidad dedicada al apoyo sanitario de inmigrantes y que también estuvo presente en el Congreso Euromed Salud 2005, asegura que los hospitales "no sólo deben colocar mediadores, sino identificar y dar respuesta a las necesidades de estos colectivos". Según Méndez, hay mujeres inmigrantes que "no acuden a realizarse un control ginecológico hasta el séptimo mes de embarazo y ponen en riesgo al feto. Repiten los mismos patrones que en su país de origen, donde la atención sanitaria prenatal no es gratuita y no aprovechan el hecho de que en España esté financiada", precisa. Extraído de: http://www.canalsolidario.org/ |









