| Salud Mental/Corporal: La Enfermedad del Corazón |
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Usted podría pensar que la enfermedad del corazón está relacionada solamente con la actividad física—la falta de ejercicio, una dieta inadecuada, fumar y beber en exceso. Aunque estos hábitos aumentan el riesgo de tener presión alta, ataques al corazón, apoplejías y otros problemas cardiovasculares; sus pensamientos, actitudes, y emociones son igual de importantes ya que no sólo pueden acelerar el comienzo de la enfermedad del corazón, sino que también interfieren en la adopción de pasos positivos para mejorar su salud o la de un ser querido.
Practicando la Prevención Un estilo de vida saludable puede ayudarle a reducir el riesgo de padecer una enfermedad del corazón o manejar una condición diagnosticada, aún si usted está en un mayor riesgo debido a factores que no controlamos como la edad, género, o historial familiar. Pero hacer cambios en su vida diaria no siempre es fácil. Usted puede experimentar una pérdida de control sobre sí mismo al tener que dejar de consumir sus alimentos favoritos, hacer espacio para ejercicios dentro de una agitada agenda, o tomar un medicamento regularmente. También conlleva disciplina personal insertar estos nuevos hábitos dentro de su estilo de vida. Desviarnos de la dieta prescrita o fumarnos un cigarrillo a escondidas puede satisfacer una necesidad inmediata pero no logramos el objetivo a largo plazo de mejorar la salud. Lidiando con las presiones de la vida La enfermedad del corazón tiene muchas otras conexiones a la salud mental/corporal que usted debe considerar. El estrés prolongado debido a presiones en el hogar, el trabajo o proveniente de otras fuentes puede contribuir a un aumento anormal de la presión sanguínea y a otros problemas circulatorios. Al igual que con otras enfermedades, los efectos varían de persona a persona. Algunas personas utilizan el estrés como motivador mientras que otros "explotan" ante el más mínimo problema. La forma en que usted maneja el estrés también influye en la forma que su sistema cardiovascular responde. Los estudios han demostrado que si el estrés le pone enojado o irritable, usted es más propenso a padecer una enfermedad del corazón o sufrir un ataque al corazón. De hecho, la manera en que usted responde al estrés puede ser un riesgo mayor para tener problemas del corazón que el fumar, tener la presión sanguínea alta o el colesterol alto. Una espiral en descenso También hay la depresión, el sentimiento persistente de tristeza y desesperación que puede aislarle del resto del mundo. En su forma más severa, la depresión clínica, esta condición puede no solamente aumentar su riesgo para la enfermedad del corazón, sino también empeorar una condición existente. Investigaciones demuestran que aproximadamente un 20 por ciento de las personas experimenta un episodio de depresión en su vida, la cifra aumenta hasta un 50 por ciento entre personas con problemas del corazón. Estudios a largo plazo revelan que los hombres y mujeres con diagnóstico de depresión clínica están más de dos veces más propensas a desarrollar enfermedad coronaria de las arterias o sufrir un ataque al corazón. Además, las personas con condiciones del corazón son tres veces más propensas a estar deprimidas en un momento dado que el resto de la población. Y las personas felices tienen niveles saludables de fibrinogen y cortisol en su sangre, haciéndoles menos vulnerable a las enfermedades del corazón y otros padecimientos. Si se deja sin tratar, la depresión puede ponerle en un riesgo sustancialmente mayor de sufrir un ataque al corazón o derrame. Es un hecho que las personas clínicamente depresivas son dos veces más propensas a sufrir un ataque al corazón en los diez años posteriores al primer episodio depresivo. La lucha por salir adelante La depresión puede también complicar la recuperación de un ataque al corazón, apoplejía o de un procedimiento agresivo como una cirugía de corazón abierto. El golpe de enfrentar la muerte tan de cerca se añade al prospecto de una larga recuperación, al igual que el miedo a que otro evento, potencialmente más serio, pudiera ocurrir sin aviso. El resultado es muchas veces sentimientos de depresión, ansiedad, aislamiento y una auto-estima disminuida. De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés), hasta un 65 por ciento de los pacientes coronarios con historial de ataques al corazón experimentan varias formas de depresión. Aunque estas emociones no son inusuales, se deben atender lo más pronto posible. Una depresión severa puede complicar el proceso de recuperación y hasta empeorar su condición. Se ha demostrado que una depresión prolongada en pacientes con enfermedad cardiovascular contribuye a otros ataques del corazón y apoplejías en el futuro. Lo que usted puede hacer Aunque la enfermedad del corazón es una condición seria que requiere un constante monitoreo, usted puede hacer muchas cosas para reducir su riesgo de padecer problemas cardiovasculares y poder vivir una vida plena, activa, aún si usted sufre un ataque al corazón.
El Directorado de Práctica de la Asociación Americana de Psicología agradecidamente reconoce la asistencia de Sara Weiss, Ph.D., y Nancy Molitor, Ph.D., en el desarrollo de esta hoja informativa. Traducción al español: Ivonne Hawayek, MA, Asociación de Psicología de Puerto Rico
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Extraído de: http://www.centrodeapoyoapa.org/articulos/articulo.php?id=102
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