| La Violencia |
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Los seres humanos como todo organismo viviente, requiere consumir o usar “algo” para saciar sus necesidades, las cuales se presentan como “energía interior” que los induce a adoptar determinado comportamiento dirigido a apropiarse de ello. Las necesidades humanas son abundantes y diversas, para simplificar su estudio se les representan como una pirámide, dividida en cinco estratos o niveles. Las necesidades más elementales, “las básicas” se les posiciona en el nivel más bajo, la base de la figura, siendo su principal característica el de ser imprescindibles para el sostenimiento de la vida. Entre estas se encuentran, por ejemplo: el apetito, la sed, el sueño, entre muchas otras. En un segundo nivel, se encuentra las “necesidades de seguridad” cuya satisfacción tiene por objetivo asegurar la satisfacción futura de las necesidades básicas. Entre estas se encuentran la prevención, el resguardo, el ahorro, la propiedad, etc. La finalidad de su satisfacción es el de reducir la incertidumbre que supone el futuro. En el tercer nivel o estrato se hallan las “necesidades de pertenencia”. El hombre es un ser social, convive con otros de su especie, lo que le permite sumar esfuerzos para saciar sus necesidades. La finalidad de estas son la de establecer símbolos identificatorios que le permita reconocer entre los demás aquellos que le son afines. Entre estas necesidades se encuentran: la imagen personal, los símbolos, los ritos, creencias y tabúes entre muchos otros. En el cuarto nivel “necesidades del ego”, están las necesidades relacionadas con la autoestima y el reconocimiento. Entre estas se encuentran: el prestigio, la alcurnia, fama, mitos y leyendas, entre otros, las cuales dotan del al individuo y sentido de importancia entre sus congéneres. Y en el quinto nivel, (necesidades de la autoestima), se hallan aquellas que dota al individuo del sentido de superación. Entre estos se encuentran: la cultura, las instrucción, profesión, etc. Son estas las responsables del impulso de crecimiento, del logro, etc. La urgencia de cualquier necesidad se experimenta, en un primer momento, una sensación de ansiedad que reclama satisfacción mediante el uso o consumo de algo, el “satisfactor”. Su no complacencia provoca un aumento de la sensación hasta llegar al nivel de “dolor” si esta situación se prolonga en demasía pasado este punto, la salud física / mental del sujeto se ve afectada, con la aparición de las enfermedades psicosomáticas y/o problemas de conducta. En casos extremos inclusive puede llegar a la muerte. Son características de las necesidades, las siguientes: 1°. Siempre están presentes, 2°. Poseen jerarquía y 3°. Son reiterativas. Esto indica que el ser humano constantemente está “queriendo algo”, que cuando lo consigue disminuye la energía gastada en ello y la vuelca a conseguir otra cosa para saciar otra necesidad y que luego, en otro momento, reaparecerá la misma urgencia reclamando prioridad. Sin embargo, a pesar que el número de necesidades es alto y grande su diversidad, en un momento dado, solo una tiene prioridad y direcciona el comportamiento del individuo. A pesar de esto y, a causa del orden que dicta su jerarquía, el hombre se encuentra permanentemente posponiendo la satisfacción de la mayoría de sus necesidades. Comúnmente esto acontece cuando la cosa que posee la cualidad de “satisfactor” no está disponible de modo inmediato bien sea por no existe, escasea o algún obstáculo lo impide. Entonces, cuando falla la tentativa de alcanzar al satisfactor, se produce un “choque o trauma” que genera “ira” a la que se le da riendas sueltas mediante la adopción de uno los comportamientos siguientes: 1°. Violencia contra el obstáculo, cuando se arremete a aquello o aquél que impide alcanzarlo; 2°. Violencia contra un sustituto, se da cuando lo que impide alcanzarlo es desconocido, incansable o es más poderoso, se vuelca la agresión contra alguien débil o indefenso, que puede ser una persona (niños, mujer y/o ancianos), algún animal (perro callejero, gatos, etc.) o una cosa inanimada (automóvil, puertas, muebles, etc.); la 3°. Inhibición que es una forma de violencia contra sí mismo y finalmente 4°. La Sublimación, lo que consiste en cambiar al satisfactor por un “sustituto” y, en consecuencia reorientar el comportamiento para alcanzarlo. El tipo de violencia que surge como resultado del trauma es irracional y espontáneo. En el reino animal, se presenta este tipo de violencia en época de celo, cuando los machos compiten entre sí por la posesión de las hembras, muy raramente se lesionan de gravedad. En el caso de los seres humanos este tipo de violencia aparece como respuesta al coraje, la impotencia y la frustración. A diferencia de los animales, los estallidos de violencia de este tipo si puede provocar lesiones de gravedad, hasta el asesinato. La otra forma de violencia: la premeditada o planificada, la cual es exclusiva de los seres humanos y su propósito es de someter o sojuzgar a otras personas. En este caso, la palabra clave es “poder”. Se entiende por poder a la capacidad que tiene un individuo o grupo de individuos “A” de hacer que otro individuo o grupo “B” haga lo que se le indica, a pesar que tiene libre albedrío. (Robbins, 1987, p.273) Esta definición entraña tres condiciones: a) Un potencial que necesariamente no se realiza, b) una relación de dependencia y c) el supuesto que “B” tiene cierta libertad de comportamiento. A la pregunta de por qué un persona o grupo se somete a otro, se debe a que quien detenta el poder “A” posee algo que el que se somete, “B”, quiere. Para que este “algo” le otorgue poder a quien lo posea debe reunir tres cualidades: i. Quien lo desea, lo considera como muy importante, ii. Es escaso, no abunda y iii. Es insustituible, ya que no puede ser reemplazado por otra cosa. Por lo tanto, todo aquél que pretenda someter a otro individuo o grupo de ellos deberá: 1) Identificar qué es ese algo, 2) Tomar posesión o propiedad de ese algo y 3) chantajear o manipular al que se pretende someter con dicha. En tal sentido, en virtud de la base en la que se fundamenta el poder se clasifica en: I) de coerción o capacidad de infligir daño físico o impedir el libre movimiento; II) de premiación o capacidad de otorgar prebendas y beneficios; III) el carisma o liderazgo, capacidad de conducir al grupo al logro de sus metas y IV) poder del conocimiento o capacidad de manipular información relevante. Una vez que se consigue el poder, quien lo posee, generalmente, intenta aplicárselo a otros a objeto de manipularlos, explotarlos o quitarle alguna cosa de valor. Dado que todas las personas disponen, en cierta medida, de algunas bases de poder, dondequiera que se encuentren dos o más individuos, saldrá a relucir enfrentamientos de poder. A este choque de poderes se le denomina “conflicto”, la manera de manejarlos “política” y a las estrategias para solucionarlos “tácticas”. Básicamente existen siete tipos de estrategias: 1) Razones, 2) Amabilidad, 3) Coalición, 4) Asertividad, 5) Autoridad superior, 6) Negociación y 7) Sanciones. Las Razones se refieren al uso de la lógica y/o del raciocinio para resolver la disputa; la Amabilidad, apela a las emociones, amistad y/o lisonjas; la Coalición consiste en sumar fuerza entre varios para enfrentar un enemigo común; la Negociación es acordar un intercambio o repartición de beneficios; la Asertividad consiste en el reclamo o exigencia de sumisión a las reglas; Autoridad superior consiste en apelar a la decisión de niveles jerárquicos superiores y las Sanciones en negar el otorgamiento de premios o la aplicación de castigos. Cuando se hace patente la existencia de un conflicto, choque de intereses, una de las partes, o ambas, pasa a la acción: la adopción de determinado comportamiento. Este comportamiento puede adoptar un sinnúmero de formas que van desde la cooperación extrema hasta la eliminación del contrario (violencia). Son forma clásicas de comportamiento: la competencia, la colaboración, la evitación, la adecuación y el compromiso. La competencia tiene por objetivo la dominación plena, sin importar consecuencias. Es la manifestación la típica manifestación de violencia premeditada; La Colaboración cuando se intenta satisfacer los intereses de las partes mediante la búsqueda del beneficio común; la Evitación consiste en ignorar la confrontación, rehuyéndole; La Adecuación, a los fines de salvaguardar la relación entre las partes, una de ellas declina la satisfacción de sus intereses por la de la del otro y Compromiso, cuando ambas partes renuncian a algo y llegan a un acuerdo. En concordancia con lo expresado, exceptuando la negociación, todos estos comportamientos constituyen manifestaciones de la violencia, en las que una de las partes pierde todo, termina perjudicada. La historia de la Humanidad es una continua narración de conflictos entre pueblos, naciones, grupos, etnias, sistemas, ideologías y/o clases sociales donde uno de los bandos aplica con premeditación la violencia en contra del otro bando. Lo que motiva este tipo de violencia lo constituye la avaricia, el afán de lucro y la obtención de riqueza fácil. Ing. César A. Arteaga M. Valencia, 02 de febrero de 2007 /">
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Esta dirección de email está siendo protegida de \"spam bots\", necesitas habilitar Javascript para poder verla. /"> Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Autor: Ing. César A. Arteaga M. |









