| Mitos sobre la Violencia de Género |
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Existen determinados mitos acerca de la violencia de género que impiden que la intervención desde el punto de vista social y psicológico se produzca de forma eficaz sobre este problema. Estos mitos afectan tanto al entorno social de la víctima de las agresiones como a los distintos profesionales que podrían intervenir ante este problema. Me gustaría exponer algunos ejemplos de frases que se utilizan y que ejemplifican la creencia en estos mitos, que aparecen en un diálogo de “Hombres violentos, mujeres maltratadas” de Graciela Ferreira (1995).
a) Mitos sobre la violencia contra la mujer
b) Mitos sobre las mujeres en situación de maltrato
c) Mitos sobre los hombres violentos
Estos mitos producen una inhibición de la ayuda social que reciben las mujeres víctimas de la violencia de género. El contexto social (vecinos, amigos, familia), en ocasiones, no apoya a la víctima, justifica la agresión e incluso pone en duda la inocencia de la agredida. Para una víctima de la violencia de género, es difícil reconocer el problema y más aún, pedir ayuda. El proceso que les lleva a tomar esta decisión, no es sencillo y por eso, es importante, ofrecerle apoyo en este momento. El mito de que “esto sólo le pasa a cierto tipo de personas, raras y de clase baja”, hace que a determinadas mujeres que no se ajustan a ese perfil les sea más difícil identificarse como víctimas de la violencia de género. La mujer piensa que esto no le puede ocurrir a ella y se siente fracasada como esposa por no saber complacer a su marido. El sentimiento de culpabilidad, los sentimientos de vergüenza y la asunción de que si la pareja no funciona y sus maridos las tratan mal es porque han fracasado, dificulta la búsqueda de ayuda. Esto motiva que a pesar de los malos tratos, las mujeres intenten “cambiar al hombre” y no lo denuncien durante mucho tiempo. Como consecuencia, las agresiones cada vez son más intensas y frecuentes y las consecuencias sobre la mujer más devastadoras. La sociedad continua manteniendo ciertas actitudes acerca de las mujeres y sus roles principales y suele juzgar a las mujeres maltratadas justificando el uso de la violencia aludiendo a la posible provocación de éstas. Las mujeres interiorizan estos roles y estereotipos que son aceptados en muchos ámbitos sociales, y que favorecen o incitan (incluso intentan justificar) la conducta del maltratador. La violencia de género no tiene barreras de clase, educación, sexualidad, cultura, raza ni edad, es decir, que no existe un perfil de mujer víctima de la violencia doméstica sino que cualquier mujer, sólo por el hecho de ser mujer puede sufrirla. No es cierto que se dé este problema en gente primitiva e inculta, con escasos recursos o que afecte principalmente a las clases bajas. Por lo que respecta a los maltratadores, no son fácilmente reconocibles y no responden a un perfil concreto (alcohólicos, enfermos, locos, impulsivos, etc.). En la mayoría de las ocasiones, los maltratadores tienen una buena imagen pública, son incluso seductores y es en el ámbito privado donde se sienten legitimados para ejercer la violencia. No podemos afirmar a la vista de los datos que “se exagera la realidad”. Si vemos las estimaciones del British Council de 1999, las estimaciones a nivel mundial sobre la violencia de género, indican que una de cada cuatro mujeres en el mundo sufre violencia doméstica. Por otro lado, la violencia doméstica no es una cuestión privada, es un grave problema. Referencia bibliográfica: Ferreira, G.B. (1995). Hombres violentos, mujeres maltratadas: Aportes a la investigación y tratamiento de un problema social. Buenos Aires: Sudamericana. Extraído de: http://medicablogs.diariomedico.com/reflepsiones/2009/05/29/mitos-sobre-la-violencia-de-genero/
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