Las personas llegan al consultorio con una queja, sufrimiento o malestar del que dicen querer liberarse y que no pueden resolver por sí solos. ¿Basta esto para que les propongamos un análisis? ¿Es esto una demanda de análisis? ¿Qué especifica la demanda de análisis o “demanda verdadera”?
La experiencia nos pone en contacto con una persona que sufre, para la cual algo no marcha, y que pide alivio, pide someter sus sufrimientos a lo que entiende es una posible curación. Esto así formulado, es un pedido que no necesariamente va a ser dirigido a un analista, pero si el destinatario de la queja es alguien que opera desde el discurso analítico surge la necesidad de definir con mayor precisión de qué se trata el pedido en cuestión. |
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