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El niño, niña y adolescente en situación de riesgo, probablemente provenga de familias disfuncionales -que representan modelos de relación negativos-, con necesidades básicas insatisfechas, procesos de socialización inadecuados, inadaptaciones al sistema, precoces experiencias traumáticas y actuales condiciones de riesgo.
En la calle, lugar de riesgo, inicia un proceso defensivo para preservar su integridad bio-spico-social y despliega una serie de conductas de autoprotección, violencia e irrespeto. Estas conductas que aprende y/o refuerza, por lo general se encuentran en contradicción con las normas establecidas por la sociedad y constituyen el primer paso para su identidad como Niño, Niña o Adolescente en Situación de Calle. En este contexto, el padre y/o el educador trabaja por un fin primordial: la reinserción a la familia y a la sociedad, del niño, niña y adolescente en situación de riesgo.
El Niño, niña y adolescente deberá aprender en primer lugar, las habilidades sociales necesarias para poder relacionarse adecuadamente con las otras personas y convivir con sus pares en un medio que le brinde asistencia y apoyo para un desarrollo bio-psico-social saludable.
Por medio de una disciplina asertiva se promueve habilidades que le permita controlar su conducta y sus emociones y actuar en forma apropiada y responsable.
Utilizando la comunicación eficaz, se pretende enseñar con el ejemplo, la forma más efectiva de comunicar los pensamientos, sentimientos, emociones y conocimientos.
La actuación de un educador entrenado en técnicas de solución de conflictos, promoverá en el niño, niña y adolescente, la práctica del diálogo y la negociación y la búsqueda de solución a los conflictos. Es decir, aprende con el ejemplo y la práctica que existen otras formas de resolver los conflictos diferentes a la negación y la confrontación; esto es, negociar y mediar para que todos ganen y se mantenga la relación.
Esta Guía es un instrumento promotor de crecimiento y enfrentamiento resiliente, que también fomenta una cultura de armonía y paz social.
Se trata de instaurar un sistema de valores y normas de convivencia que estimulen la integración y el respeto por los derechos individuales y grupales.
Promueve en el educador, el aprendizaje de habilidades que contribuyen a su desarrollo personal. Las técnicas aprendidas y puestas en práctica, transforma al educador en un MODELOS REFERENCIAL POSITIVO que favorece el desarrollo bio-psico-social saludable de aquellos niños, niñas y adolescentes que hoy son vulnerables al riesgo y la adversidad.
Para leer el artículo completo haga clic aquí: DESCARGAR Autora: Alejandra Palacios Banchero. Psicóloga Clínica y Comunitaria Contacto: \n
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