El éxito del sexo virtual parece que nunca podrá sustituir la satisfacción del sexo real, al menos así lo considera el sexólogo Manuel Lucas, quien ha hablado de los peligros de la soledad electrónica. "Internet disocia dos de los factores claves de la sexualidad, la vista y el tacto. La Red puede ser un gran desahogo para la vista, pero nunca podrá satisfacer la sed de piel. La tecnología no va a poder sustituir la química entre dos presencias o la necesidad sensorial que forma parte esencial del sexo".
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