Científicos de la Universidad de Oxford han descubierto por primera vez un gen que incrementa las probabilidades de ser zurdo. El gen, catalogado como LRRTM1, juega un importante papel en controlar qué parte del cerebro se encarga de funciones específicas, como la del habla o la de las emociones. El mismo elemento genético aumenta también ligeramente el riesgo de desarrollar enfermedades psicóticas, como esquizofrenia. El estudio, publicado en la revista 'Molecular Psychiatry', recuerda que el cerebro funciona de modo asimétrico. En las personas diestras, el lazo izquierdo del cerebro es el que habitualmente controla las operaciones del habla, mientras que el derecho controla las emociones. En el caso de los zurdos, se da la situación inversa, y se considera que el gen ahora localizado es responsable de ese cambio. El que el gen LRRTM1 también esté relacionado con la esquizofrenia se debe a que en ese cambio que opera en el cerebro puede causar algún tipo de desequilibrio.
Estudios previos mostraron que es posible estimular el sistema inmunológico de ratones para atacar estas placas, si los animales son inmunizados con la proteína de amiloide.
Esta modalidad se probó en estudios preliminares en seres humanos, pero los resultados anteriores mostraron que la respuesta inmune era demasiado fuerte y provocaba una inflamación en el cerebro, además de la destrucción de la placa.
Los nuevos experimentos en humanos se llevan a cabo con el fin de lograr la destrucción de las placas, pero evitando una respuesta inmune tan agresiva.
El último enfoque, desarrollado por un equipo del Instituto Metropolitano para la Neurociencia en Tokio, busca la producción natural de amiloide estimulando el cuerpo.
Los ratones fueron inyectados con ADN puro, que codifica estas proteínas, en vez de depender de un virus especial para ingresar en la célula.
En 1964, Robert Rosenthal inició un famoso experimento educativo. Primero, aplicó una prueba de inteligencia a un grupo de escolares. Acto seguido, dividió al grupo en dos clases, al azar. A la profesora del primer grupo le dijo que tenía a cargo a estudiantes normales; a la del segundo grupo le señaló que sus estudiantes eran chicos “situados por encima del promedio, de los que se podía esperar progresos notables”. Al final del año, Rosenthal volvió a aplicar la prueba a todos los estudiantes. El resultado fue que los chicos del grupo experimental (los falsamente descritos como superdotados ante sus profesores) habían mejorado mucho más que el grupo de comparación. Así las cosas, aunque los dos grupos eran igualmente competentes, las expectativas de sus profesores eran muy distintas.
El término test mental es acuñado por Cattell en 1890 y el primer test propiamente de inteligencia es creado a principios de siglo por los psicólogos franceses Binet y Simon. Este test surge para diagnosticar a niños con problemas de deficiencia mental en las escuelas públicas de Paris. Su acogida fue tan buena que poco antes del estallido de la I Guerra Mundial se da un reconocimiento institucional al papel de los tests en el procedimiento diagnóstico. La I Guerra Mundial va a marcar un hito importante en la historia de los tests, al suponer la introducción por vez primera de tests de aplicación colectiva. Al entrar EE.UU. en la contienda, se ve en la necesidad de reclutar mucho personal de forma muy rápida, desarrollándose para ello los tests alfa y beta que fueron aplicados a cerca de dos millones de reclutas. Se trataba de dos tests muy sencillos, de aplicación colectiva y automática.
Gracias al enorme desarrollo de las ciencias naturales en la primera mitad del s. XIX y la aparición del método científico-experimental, delimitándose del método científico-filosófico, se va delimitando también el campo de lo psicológico o psíquico, como un conjunto de fenómenos peculiares, observables y estudiables empírica y experimentalmente, atendiendo sobre todo a los datos de la conciencia. Quedan así los problemas generales y el estudio de los seres sujetos de esos fenómenos en el campo más propio de la Psicología filosófica o Metafísica de los vivientes; aunque muchos no se dan cuenta de ello, y erróneamente abandonan o, mejor, pretenden abandonar la Filosofía. Pero como es imposible que el hombre abandone el conocimiento intelectual y filosófico, aparecen multitud de pseudo filosofías o pseudo metafísicas como muestra la historia del racionalismo, que interpretan muchas veces equívocamente los datos experimentales.
Con W. Wundt, creador en 1879 del primer laboratorio de Psicología experimental en la Universidad de Leipzig, la Psicología comienza a estudiarse realmente con el método científico-experimental. Los comienzos de esta Psicología tienen su base más próxima en la Psicofisiología; efectivamente, todos estos primeros psicólogos experimentales son antes que nada fisiólogos. En sus estudios sobre la sensación y percepción, Wundt basa su análisis científico en tres principios experimentales: el principio de artificiosidad, que consiste en el poder de provocar la aparición del proceso que se trata de estudiar mediante circunstancias establecidas con anterioridad; el principio de verificabilidad de condiciones; y el principio de repetibilidad por el que cada resultado obtenido debe someterse a una revisión repitiendo las investigaciones y las condiciones en que se realizó el primer experimento. Así se introduce en líneas generales el método experimental.
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