A raíz de la noticia, las autoridades sanitarias han empezado a advertir sobre los riesgos de tomar alcohol. Nos preguntamos si beber en una discoteca o un bar es menos dañino y si el problema del alcohol afecta sólo a los jóvenes, porque a todos nos consta que los carajillos van que vuelan y ¿quién no bebe vino en una cena romántica?
Emborracharse hasta el coma etílico no es lo más saludable, pero no creemos que sea "el" problema, sino más bien una mala solución que permite a los jóvenes evadirse del no-futuro, olvidarse de que viven en un ahora competitivo y consumista en el que se estudia para intentar pringar menos en un futuro inestable de contratos temporales y viviendas imposibles de alquilar. Y la gente mayor no para de decirte: "aprovecha ahora que puedes" "vive ahora que no tienes responsabilidades" "disfruta ahora que eres estudiante"... Y es una pena, porque nosotros sabemos que te queda la buena gente, que te queda la luna y la luz de las palabras, que te queda el amor y que puedes pillar el primer tren e irte a follar tranquilamente al campo, aunque no tengas casa, y que no necesitas alcohol para nada de nada, ni tampoco consumir y vivir intensamente poco.

Todo empezo con la "fiesta de la primavera" en Sevilla, organizada por la Universidad y el Ayuntamiento de Sevilla. La afluencia era excesiva y parecía difícil controlar la concentración, se decidió anular la fiesta. Así comenzaron los jóvenes a organizar la fiesta por su cuenta. Los medios de comunicación empezaron a hablar sobre ello, aclarando que todo estaba siendo organizado por Internet y móvil. Así se lavaban las manos ante cualquier denuncia de estar promoviendo los "macro botellones". Un botellazo mediático, sigue leyendo...
El botellazo mediático
Con la ayuda de los medios de comunicación, se extendió la convocatoria a otras ciudades del estado español. Donde la policía actuó con contundencia, impidiendo las concentraciones con unidades antidisturbios. Ya son muchos los ayuntamientos que tienen ordenanzas que prohíben y sancionan estar bebiendo alcohol en la calle. Estos hechos han servido a la estrategia para criminalizar a los jóvenes y reafirmar la necesidad de unas normativas restrictivas con el uso del espacio público.


El botellón no es una forma de protesta de la gente joven, no hay una ideología política ni una reivindicación concreta. Es la evasión colectiva de fin de semana, dejar por unas horas los problemas con la vivienda inaccesible, los contratos laborales precarios, la formación cara o de baja calidad, el desempleo, etc... No hay dinero para pagar las entradas de las discotecas o los altos precios de las copas en los bares. Las salas de conciertos son pequeñas y con entradas caras. Y no hablemos de espectáculos y teatro... Cada vez son menos los espacios donde reunirse y hablar sin tener que pagar.

Sólo se da cobertura mediática a lo que interesa, concentraciones con mayor número de gente y claras reivindicaciones políticas, a menudo, no alcanzan tanta repercusión en los medios de comunicación masivos. Pero esta vez con el pretexto del "botellón" y su difusión masiva por los medios de comunicación oficiales, se han garantizado los disturbios en la calle. Todo para poder llenar periódicos, telediarios, tertulias en la radio, etc... Y dar una imagen distorsionada de la juventud y sus problemas reales.

 
Estamos viviendo lógicas y programadas explosiones violentas

Hay una total y arraigada falta de diálogo entre los que dicen ser nuestros representantes y el resto de personas, esos ciudadanos que sufrimos los incontables y alucinados disparates institucionales y los abusos urbanísticos, laborales, ambientales, educativos, informativos...

Con edictos, leyes y ordenanzas restrictivas, no se van a solucionar nunca los problemas de precariedad laboral, de falta de viviendas dignas y asequibles, de ausencia de jardines, zonas deportivas, residencias para nuestros mayores... que cada día padecemos y sufrimos la mayor parte de personas que tenemos el infortunio de "habitar" en las grandes y desequilibradas urbes modernas.

Algunos gestores y políticos (que carecen de verdadera perspectiva e inteligencia para observar y analizar las realidades que conforman nuestra existencia) piensan que organizando Copas de América, Olimpiadas, Expos, Forums... se pueden resolver todos y cada uno de los emergentes y crónicos problemas sociales, laborales, asistenciales, educativos... que genera un sistema económico basado en el consumismo y la especulación.

Acabar con la actual seudedemocracia y generar nuevos núcleos de gestión ciudadana en todos y cada uno de los barrios es el primer paso para terminar con el despotismo y cinismo de las Ritas, los Clos, los Gallardones y resto de cínicos y sonrientes políticos.

En Barcelona, el 7 de marzo, diversas agrupaciones de juristas y el colegio de Abogados, convocaron a los afectados y contrarios a las Ordenanzas, para proponer la interposición de un recurso contencioso administrativo contra la aprobación de estas ordenanzas.
 

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