Cada suicidio tiene una historia detrás, triste y distinta. La mayoría de los suicidios son causados por una depresión y es desencadenada por algún evento estresante en la vida, que la persona es incapaz de manejar, por lo que decide terminar su vida. Sin embargo, cualquier suicidio es acompañado por ciertas señales de alerta y, al menos en teoría, podría llegar a prevenirse.
Las señales de alerta son:

• Alejamiento de la familia o amigos, se mantiene distante, tiene gran frialdad afectiva con parientes y amigos. 
• La conversación sobre la muerte o el suicidio son comunes en los suicidas y reflejan su obsesión con la muerte. 
• Aparición de cambios de personalidad anormales acompañados de un fuerte sentido de culpabilidad, vergüenza o vacío vital.
• Declaraciones frecuentes de desesperanza, indefensión o inutilidad. 
• Pérdida del interés por las cosas cotidianas, desinterés por actividades que la persona generalmente adoraba hacer. 
• Sentimientos de intensa desesperación, indefensión, inútilidad, pesimismo y/o culpabilidad. 
• Abuso de alcohol o drogas.
• Falta de apetito, insomnio, falta de energía.
• Comportamiento extraño o anormal, irritabilidad aumentada, llanto habitual, preocupaciónes y obsesiones continuas. 
• Preparación apresurada del testamento.
• Donación de pertenencias, mascotas, reparto prematuro de su herencia.
• Bajo rendimiento escolar o laboral, universitario o en el lugar de trabajo.
• Faltas frecuentes a la escuela o lugar de trabajo.

El suicidio es un problema complicado. Es muy difícil comprender el marco mental de la persona, o determinar qué técnica podrá usar para el acto de suicidio. Pero una cosa está clara; cualquier persona que amenaza o lanza rastros leves de que quiere cometer un suicidio, es una llamada de atención que indica que puede llegar a cometerlo de forma definitiva. Por lo tanto, una amenaza de suicidio debe ser atendida. Es importante que las personas, que están pensando en el suicidio, consigan ayuda profesional.
 

 

↓↓↓↓↓↓Descargar↓↓↓↓↓↓