La DESINSTITUCIONALIZACIÓN instaurada plena y oficialmente en nuestro país a partir del gobierno fujimorista, pero desarrollada subrepticiamente durante toda la República, no dejó profesión alguna en pie, en el Perú.

El Derecho fue una de las profesiones más afectadas en su deontología y en consecuencia los miembros de la orden se vieron y se ven en la actualidad desacreditados por doquier debido a la implementación de la corrupción tanto en sus personalidades como en la praxis de la profesión. Momento oportuno para decirle a los lectores que no hago generalización alguna en ningún momento de la redacción pero que siempre diré que el decanato fujimontesinista logró invertir el dicho popular con el que los politicastros y sus símiles se defendieron tanto y por muchísimo tiempo y que decía: “no por unos cuantos malos se puede afirmar que todos son malos”, convirtiendo dicha reflexión en la siguiente: “no por culpa de la gran mayoría de corruptos van a echar la culpa a unos cuantos”, hecha la advertencia me permito continuar. A esta degradación de gremios profesionales nacionales, le seguirían el periodismo, el empresariado, el magisterio, la milicia y la policía nacional; todas ellas claudicaron en sus más simples códigos deontológicos en sus más excelsas doctrinas, todas ellas quedaron subyugadas a la mediocridad y a la corrupción, siendo castigadas en una sentencia que la ciudadanía hasta hoy no les levanta por no ver atisbo alguno de enmienda.

Pero es el actual Decano del Colegio de Abogados, el Doctor Walter Gutiérrez Camacho quien decide tomar al toro por las astas y en su primer discurso ya en el cargo hace lo que no ha hecho nadie hasta el momento, un Mea Culpa gremial a través del cual reconoce las falencias, los errores, los defectos y las taras impresas en el grueso de los asociados y del gremio mismo y entonces dicha profesión se viene curando en salud de sus peores épocas, apreciando en sus propagandas por elecciones propuestas más cívicas, abiertas y descarnadas que contribuyen a una bien marcada esperanza de que dicho gremio se recupere para salud de la nación entera. Que se sepa es el único gremio que lo ha hecho y reitero no se conoce de otro que haya aceptado estar sumergido en la corrupción y/o en la mediocridad y aunque maneja el Decano del CAL algunos conceptos retrógrados y cavernícolas de lo que por ejemplo es la educación a distancia no es menos cierto que el Mea Culpa efectuado lo hace recuperar espacio y tiempo para “rescatar” su gremio.

¿Quiénes más lo han hecho? ¿Quiénes más han aceptado la mediocridad y/o corrupción de sus gremios? ¿Acaso ingenieros, médicos, sociólogos, historiadores, enfermeros, obstetras, policías, militares, futbolistas etc., lo han hecho?

Pero donde la garganta se nos seca haciendo difícil el tragar saliva es cuando nos preguntamos ¿Y los psicólogos donde estuvieron? ¿Qué dijeron? ¿Qué hicieron? ¿Acaso no son ellos los científicos de la conducta? Las respuestas son casi silenciosas, nunca figuraron en el difícil escenario en el que la Patria se movía y se sigue moviendo ¿Pero por qué se dio esto? ¿Se pecaría de vanidad al responder “yo si hice”? Entonces urge la aclaración a los señores y señoras lectores, estamos analizando, reflexionando y posteriormente daremos algunas sugerencias como aportes, de modo que no tendría validez seria el interrogarse o interrogar en el grupo ¿Y éste que cosa ha hecho por la Psicología? Porque simplemente no se vería muy bien decir yo he hecho esto y el otro, y porque encaramos la problemática gremial para que desde una perspectiva netamente dirigencial se reoriente la ruta que se ha estado siguiendo y entonces nuestro aporte va hacia ¿Qué debe de hacer la cúpula que dirige al gremio y posteriormente que debe de hacer el psicólogo desde su perspectiva individual?

Decir que “La Educación de antes fue mejor”. ¿Es una verdad o una falsedad? Dicha reflexión responde a la nostalgia de quienes frisan en la actualidad los 80 años y que gente aun más joven por carecer de análisis la repite cual ave psitaciforme, pero no es cierto, dicha frase es una falacia, es un consuelo de tontos pues una lógica común y corriente, una reflexión simple nos respondería “y si la educación de antes fue mejor, porque tenemos el país que tenemos entendiendo que la educación es la base, es la columna que sostiene el progreso de una nación”. Del mismo modo no se puede aceptar que “un grupo de psicólogos de las primeras décadas” hicieron una buen labor por la carrera, tampoco me parece cierto porque sino ¿A qué se debe el gremio que tenemos hoy en día? ¿No me van a porfiar tal como lo hacen policías y militares cuando de agradar y quedar bien ante sus ocasionales jefes civiles se trata y entonces suelen afirmar que la institución y su personal entero se “encuentra con la moral al tope y listo para la acción”? ¿Así se encuentra nuestra carrera? ¿Usted qué dice?

¿No son acaso las diferentes cúpulas que ha tenido el gremio las que han debido de levantarlo para beneficio de sus asociados? La respuesta es sencilla: no lo han hecho. Y entonces lo que vemos ahora no es más que consecuencia de los pésimos desempeños de esas cúpulas, de todas porque siendo psicólogos – ese es el agravante- no supieron manejar adecuadamente el gremio. ¿No es vox populi que por mucho tiempo se vieron las mismas caras en las oficinas del Colegio? ¿No es cierto que en estas elecciones se aprecia a un contrincante que habla hasta por los codos y usa la red como tribuna para señalar, haciendo un esfuerzo enorme para no perder la paciencia, que las cúpulas parasitarias deben de desaparecer? Mientras que del otro lado callan en veinte idiomas y no responden ¿Quizá porque así esperan verse serios y responsables? ¿Este es el nivel de “dialogo de los psicólogos del Perú”? ¿Por uno de ellos hay que votar? ¿El voto es obligatorio? ¿Habrá multas para los que no voten? De todo esto se desprenden las cotidianas respuestas de los colegiados en todo el país: ¿Colegio? si no recibo nada de él. ¿Colegio? Solo quieren que paguemos y nada más. ¿Colegio? Mutatis mutandi en todos los medios e idiomas. ¿Colegio? discrimina a sus asociados entre los que pagan y los que no pagan, entre habilitados y no habilitados. ¿Colegio? Para qué, sí nunca he podido hablar con un dirigente. ¿Colegio? Para que nos persigan en los medios de comunicación publicando la lista de los deudores cuando no conchabándose con colegios y universidades para no aceptar a los colegas que no estén al día en sus cuotas ¿Colegio? ¿Para qué?

En conclusión, el Colegio de Psicólogos, no figura en el escenario nacional y menos en las retinas de la gran mayoría de sus asociados, sus cúpulas menos y con ello flaco favor le hacen a los agremiados de manera que si no subsanan su problemática psicosocial ya pueden ir esperando que este año vayan a las ánforas menos asociados de los que fueron a las elecciones pasadas, salvo que al igual que nuestros politicastros muestren tentadoras propuestas para luego incumplirlas. Y entonces a manera de sugerencias y en calidad de aporte propongo algunas medidas que las nuevas directivas deberían de llevar adelante:

1.- Posicionar al Colegio de Psicólogos, en los medios de comunicación nacionales, a través de continuos pronunciamientos acerca sobre los diferentes sucesos de toda índole, políticos, sociales, policiales, militares, delincuenciales, religiosos, internacionales, despojándose para ello de ese pernicioso “perfil bajo” heredado de los psicólogos de las primeras décadas. El colegio debe salir a la luz no por imitación de otras comunidades profesionales sino porque la población debe de saber la interpretación acertada de lo que ocurre en nuestra sociedad por boca de los especialistas en la conducta.

2.- Implementación de una DERRAMA, ¿Por qué no? Desde donde se brinde todas las acciones tendientes al bienestar cultural, social, de salud y sobretodo económico. Desde donde los psicólogos puedan percibir un préstamo para “implementar su propio consultorio o estudio”, que los aleje sobre todo a los recién egresados de la búsqueda de trabajo en colegios, hospitales y postas, los que se han convertido en centros de disputa laboral y en los que la investigación y la buena atención a los pacientes se ha visto mayoritariamente afectada por la mediocridad, lo cual ha repercutido en la imagen del psicólogo peruano.

3.- Instaurar una Oficina de Comunicación directa con el asociado a través de la cual éste pueda transmitir sus inquietudes, sus denuncias, sus sugerencias, sus pedidos y que éstas sean contestadas por la cúpula gremial, que se genere una relación epistolar entre el gremio y el asociado que lo acerque el uno al otro. En la actualidad no existe dicha comunicación, es probable que este mismo ensayo resienta a unos cuantos mediocres que esperan siempre que la comunicación sea para halagarlos o para demostrar fidelidad perruna más no para abrir el panorama de acción del Psicólogo. Además esto nos diferenciaría absolutamente de todo organismo público y privado los cuales se caracterizan por arrollar la Constitución Política del Perú la cual en su Artículo 2º Inc. 5 primer párrafo, ordena: “Toda persona tiene derecho a solicitar sin expresión de causa la información que requiera y a recibirla de cualquier entidad pública, en el plazo legal, con el costo que suponga el pedido.” Pero en el Inciso 20 del mismo articulado constitucional se aprecia el mandato de la ley de leyes cuando dice en parte:”Toda persona tiene derecho a formular peticiones, individual o colectivamente, por escrito ante la autoridad competente, la que está obligada a dar al interesado una respuesta también por escrito dentro del plazo legal, bajo responsabilidad.”
¿Por qué el colegio no hace suyos dichos contenidos constitucionales? ¿No los conoce o se escuda en el hecho de ser una entidad privada? Si lo hiciera suyo el beneficio sería inmenso, sería una institución ejemplar, modelo de comunicación, dejaría de ser la ostra cerrada, la campana de vidrio, la burbuja, que no permite que nadie ingrese a conocer su interior al ignorar la mínima forma de comunicación entre un ente institucional y un individuo. ¿Sabemos comunicarnos los psicólogos?

4.- El colegio debe proponerse, ley en mano a erradicar la chamanería, la curandería y la brujería callejera, cuya existencia y libertad para engañar y timar a la gente ha terminado por generar que una ignota congresista proponga que estos elementos ingresen a la carrera de la salud, contando para ello con el silencio cómplice del Colegio. El Colegio de Abogados persigue a los tinterillos, el de Odontólogos a los técnicos dentales que no vacilan en competir con ellos, el de Médicos a los falsos médicos. Y estos gremios lo hacen no solo porque hacen daño a los usuarios estafándolos sino porque afectan la economía de sus asociados al cobrar sumas muchas veces irrisorias por imitar el trabajo profesional cuando no les piden grandes sumas de dinero por nada. Pero también atentan gravemente contra la buena imagen del profesional de la orden y terminan siendo estos pillos “protegidos” indirectamente por la inactividad del Colegio.

5.- Trabajar un programa de conciencientización para erradicar el pernicioso “perfil bajo” del profesional de la psicología, impulsando a través de la participación de los dirigentes gremiales en los medios de comunicación la importantísima labor del Psicólogo en nuestra sociedad, la necesidad de consultar con un profesional de la conducta ante la presencia de conflictos en el hogar, induciendo a la población a hacer uso de los servicios del profesional de la conducta, posicionándolo a nivel nacional y en todas las esferas públicas y privadas, solo así abriremos el mercado de la atención privada y nuestros alumnos no temerán ejercer una labor independiente de su profesión sin necesidad de luchar por un puesto en el estamento público donde es sabido que la investigación psicológica es inexistente y el maltrato a los pacientes es cosa de todos los días.

6.- Supervisar permanentemente todas las universidades del país con el fin de verificar in situ  como se está llevando a cabo la enseñanza de la carrera profesional. En primer lugar apreciar cuales son las condiciones de la infraestructura, evitando la proliferación de “gallineros” en lugar de verdaderas aulas. La existencia de un moderno y completo apoyo audiovisual en cada aula, dejando las recomendaciones del caso en una primera instancia y actuando de oficio si la institución persistiera en mantener estos tipos de antros motivando su cierre temporal o definitivo con apoyo de la autoridad pertinente. Acciones como estas influirían sin ninguna duda en los alumnos de Psicología que desde ya verían la actuación saludable y justa del gremio que los albergará y será esta nueva generación que sintió y vivió el apoyo del gremio sin ser aun un asociado la que construirá el verdadero sitial de la profesión.

7.- Trabajar con las escuelas de Psicología de todas las universidades para hacer recomendaciones sobre la actualización de la curricula educativa del alumnado  a fin de que se acabe con los dogmas académicos y rompiéndose esquemas se induzca al alumnado a visualizar la problemática psicosocial peruana de manera más real y en consecuencia egresen psicólogos más y mejor preparados para enfrentar la lucha sin cuartel contra las lacras sociales. No se está pidiendo que se rompa con los personajes ni corrientes tradicionales en la enseñanza psicológica sino que se genere en ellos, en los alumnos, la conciencia de que están frente a una problemática única y sin igual para lo cual deben de reorientar sus actitudes y conductas asumiendo un perfil que los diferencie de los alumnos de otras escuelas, formándose bajo el lema de “a problemas peruanos…soluciones peruanas”. Sugiriéndose temas como los siguientes:


- IMPORTANCIA PSICOSOCIAL DE LA LEY DEL PSICÓLOGO.
- IMPLEMENTACIÓN Y DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD                                                                    PSICOJURIDICA.
- FORMACIÓN, DESARROLLO PROFESIONAL Y AUTOMARKETING.
- MISTICA Y RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA CARRERA.

Del mismo modo, en este punto se debe de aprovechar para recomendar a las escuelas de psicología que en lo posible se eviten las celebraciones superficiales “tradicionales” que más denotan ausencia de creatividad de parte de las administraciones pues viven aferrados a fiestas desfasadas pero muy comerciales como las llamadas “fiestas del cachimbo” convertidas hoy en sendas oportunidades para el consumo de drogas tanto legales como ilegales y cuando no de procreación indeseada que apuran experiencias negativas en alumnos de ambos sexos, escribiéndose historias que no necesariamente enriquecen la vida de nadie.

Reinados de belleza en los que se ensalzan frivolidades que no ayudan ni refuerzan características de conducta sino por el contrario las debilitan a niveles insospechables generando complejos psicológicos comprobables en las consultas psicológicas a las que accede el alumnado. Reducir a niveles indispensables las efemérides por las que se pierden valiosas horas de clases, acostumbrando al alumnado a desperdiciar el tiempo. ¿Acaso no hay creatividad suficiente como para orientar a los jóvenes hacia otros tipos de diversiones y evitar hacer cómplice a la universidad y a la futura profesión de sucesos traumáticos que afectan sin duda alguna el desarrollo humano e intelectual del futuro profesional?

8.- Trabajar un programa psicosocial para erradicar el complejo psicológico que existe en la población respecto de que “solo los locos van al psicólogo”. El Colegio debe tomar este tema como una preocupación de primer orden, es él el llamado a acabar con este “mito o creencia” de la población y debe de planificar la forma y/o estrategias tendientes a erradicar de la población semejante pensamiento anquilosado durante decenios y que afecta no solo a la misma población que por asumir este mito como una verdad se priva  de recibir atención profesional y los psicólogos atemorizados por la escasez de pacientes deciden no abrir estudios de psicología y buscan que hacerse un espacio en el aparato estatal para “asegurarse una platita”. Atentan pues dichos mitos no solo contra la misma población sino contra el desarrollo mismo de la profesión en su calidad de ciencia pues es harto sabido que en la atención de hospitales y postas no se desarrolla investigación alguna y mucha gente suele comentar que atenderse en un hospital en el tema psicológico es salir igual o peor que cuando se entró.

Si quienes aspiran a ocupar las diferentes cúpulas de nuestro gremio no hacen algo parecido a lo sugerido, nuestros bisoños psicólogos se estrellaran contra una problemática de corte psicosocial que terminará por convertirlos en relevos de los  muchos psicólogos mediocres que hoy pululan en postas y hospitales, universidades, colegios y penales caracterizados por su inactividad científica, carencia de liderazgo y de manejo de conductas colectivas. A estas alturas de lo redactado es bueno recordarles a los amigos lectores que el autor no generaliza en ninguna de sus apreciaciones y que acepta el mínimo margen de error en lo cuantitativo respecto de los señalados como mediocres.

De otro lado ¿Sabrán nuestros jóvenes aspirantes a psicólogos lo que les espera allá afuera? ¿Qué les puede esperar a esa muchedumbre de jóvenes alumnos que sueñan con ser psicólogos? ¿Saben cómo están siendo vistos los psicólogos en las diferentes áreas donde se desempeñan? ¿Encontraran trabajo inmediatamente? ¿Tienen el respaldo del gremio? ¿Quién o quienes se preocupan de prepararles el terreno? Saben nuestros alumnos, relevos nuestros, que la imagen que se tiene en las universidades de los dirigentes del gremio es la de unos tíos bien chéveres que se la pasan tomando cafecito y fumando en medio de charlas académicas que solo ellos se las creen y resguardados por un policía contagiado también por la desidia de quienes lo contratan?

No hay animo de confrontación alguno en la redacción del presente ensayo si hay en cambio la intención de ser escuchado alguna vez por lo tanto no esperamos “respuestas lógicas o ganadoras” de quienes se animen a contestar, perseguimos respuestas cordiales, conciliatorias, progresistas, aclaratorias si las hubiere y de debate alturado.
Ya no solo pensemos en el Colegio, ya no pensemos solamente en nosotros los colegiados, pensemos en los que aun no están colegiados cuya vocación los hace mantenerse en un trabajo como “bachilleres”, pensemos en cómo hacer para que esos colegas accedan de manera más fácil a la ansiada licenciatura.
Pensemos, reitero, en los alumnos engañados por las universidades de cualquier medio que venden psicología a precios irrisorios y les hacen creer que serán magníficos profesionales cuando sabemos que eso no será nunca una realidad sino que por el contrario la mediocridad continuará su avance pernicioso terminando por arrinconar a la profesión a límites vergonzantes.

Pensemos en nuestros compatriotas que piden a gritos ayuda psicológica, pero que no están enterados de que existimos ni donde nos pueden encontrar, salgamos al encuentro de ellos, el Colegio puede hacerlo, salgamos al encuentro de la chamanería callejonera muy alejada del folclore que estafa a la gente que con su dolor a cuestas recurre a ellos. Aclaremos a los advenedizos de otras profesiones que por responsabilidad netamente del gremio psicológico llegan al atrevimiento incluso de tener espacios comunicacionales públicos a través de los cuales hacen tablarrasa de la verdadera praxis psicológica llevándola a niveles tragicómicos y/o meramente comerciales, desvirtuándose la profesión del científico de la conducta en la medida en que los usuarios de dichos programetes asumen que son psicólogos los que los dirigen.

Instemos, luego de ver a un Colegio más activo en la problemática psicosocial peruana, a todos los colegas a poner su grano de arena no solamente en la “recuperación del colegio y en el desmontaje de la praxis administrativa gris que ahora tiene el ente gremial y el peligro de que esta continúe en manos de quien lo obtenga” sino que también debemos instar permanentemente a que el profesional de la conducta deje ese pernicioso perfil bajo que lo automargina haciéndolo un desconocido para las grandes mayorías y desde su propia sede laboral particular o del  estado se convierta en un promotor de bienestar social y de una buena salud mental, estamentos que tanta falta le hace a las grandes mayorías de nuestro Perú, sobretodo.

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