Fritz Perls, el creador de la Terapia Gestalt, describe al neurótico como alguien que vive inmerso en un sin fin de limitaciones que él mismo alimenta y que muchas veces es incapaz de darse cuenta de ello y menos de hacer algo para cambiar. No puede percibir sus necesidades, ni contactar o retirarse adecuadamente del ambiente para satisfacerlas. Se interrumpe a sí mismo en su sentir y en su actuar. Las consecuencias de estas limitaciones son la constante insatisfacción y la falta de felicidad que experimenta en su vida. Su comportamiento manipulador y evasivo perpetúa el malestar. Lo que Perls describe es el comportamiento del ser humano en general, no de personas enfermas o gravemente afectadas sino de cada uno de nosotros ya que en mayor o menor medida todos tenemos aspectos neuróticos, como también afirmaba Freud.

La Terapia Gestalt ayuda a que el paciente se dé cuenta de cómo se auto interrumpe, pone el énfasis en el proceso de auto interrupción, para que el sujeto tome conciencia del mecanismo que emplea para evitar el contacto consigo mismo y con el mundo. Si la persona toma conciencia de sus auto-interrupciones es posible que surja también aquello que está evitando o interrumpiendo. Generalmente es algo inconcluso que insiste y se repite, durante la terapia se puede lograr elaborar y cerrar situaciones o asuntos pendientes. Para los fines de la terapia no importa tanto aquello que el paciente interrumpe, el contenido, como la auto-interrupción en sí, es decir el proceso neurótico que aparta al sujeto de sus necesidades y deseos, de sus sentimientos, de su auto expresión genuina y que contribuye a un estado de constante insatisfacción. Dejando de interrumpirse la persona consigue tomar contacto con sus necesidades y problemas, y puede actuar para satisfacerse y vivir con mayor plenitud.


 

Autora: María Laura Fernández

Psicóloga Col. Nº 14220

www.marialaurafernandez.com

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