Uno de los motivos por lo que muchos progenitores retrasan el momento de dar por finalizada una relación que no funciona es el miedo a cómo esta decisión va a afectar a los hijos. Como es natural, los padres nos preocupamos por nuestros hijos y no quisiéramos que lo pasaran mal. Sin embargo, cuando una relación no funciona, los hijos pueden estar ya teniendo repercusiones negativas ( ver un modelo de pareja que no funciona, observar discusiones en casa, ambiente tenso en la convivencia, pocas demostraciones de afecto, distanciamiento o irritabilidad…) y es hora de tomar medidas.       Una separación a tiempo       Una buena separación es mejor que una mala convivencia. Esto es así porque nuestros hijos aprenden de nosotros los modos de relacionarse con una pareja afectiva y, lo que vean en nuestra relación, será un referente para la elección de parejas futuras. Por lo tanto, debemos darles un buen modelo de pareja. Además, los niños son expertos en leer el lenguaje no verbal de sus padres, es decir, saben que algo pasa aunque intentemos ocultárselo, y eso les genera incertidumbre porque no saben qué es lo que deben temer. Alargar una pareja que está acabada es dar un modelo negativo de pareja a nuestros hijos, provocar incertidumbre en ellos y favorecer que la separación sea menos amistosa por la tensión acumulada en el tiempo.       Cuándo comunicar la separación a los hijos       La regla de oro es la siguiente: cuando ya esté todo claro. Una vez que hayáis hablado con el abogado, que tengáis organizados los lugares de residencia de cada uno, que sepáis que días va a estar vuestro hijo con cada uno, cómo va a ser la organización diaria de colegio y extraescolares… es el momento. Antes no. El objetivo primordial es reducir la incertidumbre de vuestro hijo; si se lo decís antes, va a tener muchas dudas y le va a generar malestar. Si se lo decís a tiro hecho, le será más fácil ajustarse al cambio y tendrá menos ansiedad.       Cómo decírselo   Si es posible, estad los dos presentes       En la medida de lo posible, si podéis mantener la calma y la compostura, si lo decís juntos es mejor. De este modo verá que la decisión es firme, que es una decisión familiar, que vais a seguir estando juntos como familia en los momentos importantes, y podrá recibir el soporte emocional y la aclaración de dudas de ambos.       Permitidle la reacción emocional       Cada niño reacciona de una manera, pero muchos experimentan emociones negativas al enterarse. Miedo, pena, inquietud… Son emociones normales que ha de atravesar. Permitidle que las tenga, compartid con él de una manera ajustada que vosotros también las tenéis y abrazadle y consolarle sin entrar en un drama. No es conveniente que le digáis que tiene que ser fuerte o que no tiene que llorar o que así sólo os lo pone más difícil. Es su momento, y tiene derecho a que se le atienda.       Derribad miedos que él no comente       Aunque no lo verbalice, probablemente le surgirán miedos. Miedo a que sus papás discutan, o a tener que elegir entre el afecto de uno u otro, o a no ver a uno de los dos. Derribad los miedos que haya podido escuchar de amigos sobre parejas separadas que se llevaban mal. Aseguradle que seguís siendo amigos, aunque no vayáis a ser pareja, que os va a ver a los dos.       Dejadle fuera de la ecuación       Es importantísimo que él entienda que la decisión no tiene nada que ver con él. Aunque haya sido el estrés de la crianza o de su comportamiento el que ha erosionado la relación, la responsabilidad sobre cómo se ha gestionado esto siempre ha de recaer en el adulto. Decidle que simplemente no os lleváis bien, que lo habéis intentado pero no habéis podido, que no tiene nada que ver con él. Así evitaréis sentimientos de culpa y problemas de baja autoestima.       La familia siempre será una familia       Aseguradle que, aunque no seáis pareja, siempre seréis una familia. La familia es algo que no se destruye porque los padres se separen. Si vuestro hijo entiende que no se va a romper la familia, sino que va a reorganizarse en una nueva situación, hará la transición con más calma y menos ansiedad.       Trataos con respeto       Por supuesto, trataos con respeto delante de él. Hablad bien el uno del otro. Si os separáis, a buen seguro tenéis frustraciones y enfados el uno con el otro, pero esto es algo entre vosotros. Siempre hablad bien el uno del otro a vuestro hijo y trataos bien delante de él.     EQUIPO DE PSICOLOGÍA FAMILIAR APAI PSICÓLOGOS Aroa Albert Ana Borja                  

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