Psicología General

Cada que tengo el momento de reflexionar sobre mi carrera y lo que ella ha significado para mí, no puedo menos que estar agradecido con Dios y con la oportunidad que me brindó al permitirme tomar la decisión de ser psicólogo.

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar los cambios que provoca en la vida de los sujetos el consumo de ayahuasca. Las experiencias personales y subjetivas nos aportan una valiosa información a la hora de valorar hasta qué punto puede ser beneficioso el consumo de ayahuasca, no tan solo para un determinado trastorno psicológico, sino para la cotidianeidad y el bienestar a lo largo de los años.

El método consistió en la elaboración de un sencillo cuestionario de preguntas, en su mayoría, con respuesta abierta.

Los participantes fueron 100 individuos (63 hombres y 37 mujeres) de procedencias y edades distintas.

Los resultados obtenidos aportan nuevos datos que proponen que el consumo de Ayahuasca repercute positiva y significativamente en muchas áreas de nuestro campo socioemocional. Dichos cambios responden a distintos procesos muy complejos que en un futuro también deberán ser objeto de un estudio más sofisticado.

La lógica del show lo impregna todo. Todo se frivoliza, todo se banaliza en esta globalización sin escrúpulos. En las últimas décadas, el hipercapitalismo mediático fomentó, principalmente entre los televidentes, la chatura y la frivolidad. Y ahora son esas superficiales características, encarnadas en la gente, las que se vuelven en contra de las pretensiones trascendentes de sus artífices, y, por añadidura, del resto de los niños mimados del depredador sistema económico imperante.

A través de los años, y con la ayuda de muchos libros, (adjunto bibliografía de algunos de ellos), he llegado a la conclusión, de que las emociones son un impulso, aquello que motiva, algo pasajero, como los estados de ánimo (ansiedad, miedo, preocupación, alegría, tristeza, sorpresa,...), mientras que los sentimientos son sensaciones más profundas y duraderas (ira, celos, amor, odio...).

Los seres humanos somos los únicos sobre el planeta que tenemos la capacidad de percibirnos a nosotros mismos, tener una autoimagen y comprender nuestro estado afectivo, emocional y mental. El desarrollo de nuestra autoimagen y autoconcepto comienza desde la niñez en el seno familiar en parte y con las experiencias e información que asimilamos del entorno.

 

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