Psicología General

Los seres humanos somos los únicos sobre el planeta que tenemos la capacidad de percibirnos a nosotros mismos, tener una autoimagen y comprender nuestro estado afectivo, emocional y mental. El desarrollo de nuestra autoimagen y autoconcepto comienza desde la niñez en el seno familiar en parte y con las experiencias e información que asimilamos del entorno.

 

Fritz Perls, el creador de la Terapia Gestalt, describe al neurótico como alguien que vive inmerso en un sin fin de limitaciones que él mismo alimenta y que muchas veces es incapaz de darse cuenta de ello y menos de hacer algo para cambiar. No puede percibir sus necesidades, ni contactar o retirarse adecuadamente del ambiente para satisfacerlas. Se interrumpe a sí mismo en su sentir y en su actuar. Las consecuencias de estas limitaciones son la constante insatisfacción y la falta de felicidad que experimenta en su vida. Su comportamiento manipulador y evasivo perpetúa el malestar. Lo que Perls describe es el comportamiento del ser humano en general, no de personas enfermas o gravemente afectadas sino de cada uno de nosotros ya que en mayor o menor medida todos tenemos aspectos neuróticos, como también afirmaba Freud.

Existen factores derivados del orden social vigente que afectan a todos los integrantes de la sociedad en su conjunto, produciendo en cada persona distintos efectos en función de su capacidad personal de adaptación a los mismos.

Cuando conocí la Gestalt me costaba entender la insistencia en lo vivencial, lo experiencial, no sabía qué querían decir estas palabras y a pesar de las explicaciones el tema no me quedaba claro. Con el tiempo aprendí que lo que nos marca es la experiencia vivida, son las experiencias en relación al amor las que nos predisponen a la salud o a la neurosis.

La semana pasada estuve a visitar a un amigo caído en uno de los tantos tipos de desgracias que le suceden a los peruanos, las cuales pueden ser desde el despido intempestivo del empleo y sin liquidación, pasando porque algún empresario de la educación no pague a sus docentes a tiempo o en su defecto que pueda ir a parar al hospital o a la cárcel. Para el caso este amigo fue a parar al último de los paraderos mencionados: la cárcel.

El Penal San Jorge ubicado en Lima, fue el lugar de la visita así que consciente de que estamos en pleno siglo XXI y harto de escuchar al presidente García de que nuestro futuro económico es de puro éxito en la medida obviamente de que se elija a quien él desee, harto también de sus comparaciones con la forma como ha progresado China sin contarnos, claro está, que allá fusilaban sumariamente a los corruptos y que solo así dicho país ha podido llegar a ser lo que es porque aquellos que sobrevaluan las obras o chocan con el erario nacional se las ven inmediatamente con la cadena perpetua, me quedé estupefacto de cómo aun en dicho “centro de rehabilitación social” (jajajajajajajaja) persiste una forma arcaica, retrograda y antiprogresista para dizque “controlar la visita”, recuerdo haber ingresado a penales como El Sexto y el de San Pedro, durante las décadas de los 80 y 90 respectivamente, aclarando que fue por motivos de estudios y de trabajo respectivamente.

En ese entonces recuerdo que el trato de los “carceleros” era por demás despótico, sucio y ofensivo, los policías encargados de revisar a los visitantes, se separaban lo que querían de las bolsas de víveres y simultáneamente miraban fijamente al visitante diciéndoles: “¿Esta bien si o no? Y el visitante asentía con un movimiento de cabeza y estaba obligado a sonreír porque sino el policía podía ofenderse y entonces le preguntaba “¿O te molestas, si te molestas avisa ah?”, en otras colas junto con poner la bolsa de víveres en el mostrador para “la revisión” se dejaba al costado de la bolsa una moneda de un sol a efectos de no perder el tiempo.

Esta vez, fue distinto, sentí como que hay alguien o muchos interesados en que los penales continúen siendo tortuosos a despecho del siglo XXI pues lo primero que buscan esos esquemas virreinales e inquisidores es “hacer sufrir no solo al reo sino a su familia”, sino veamos como para ingresar a San Jorge los familiares de los reos deben de esperar “cara al sol” en una cola de a pie, sintiéndose la mayoría de ellos, humillados, mostrados al público como castigo por tener un pariente “adentro”. Se escucha a otros hablar groserías y media, pero sabemos que con ello no busca dañar sino que se está defendiendo, son niños maltratados que se defienden y defienden a sus familiares internos, los “pitucos”, esto sin ninguna intención discriminadora, se mantienen altivos , cachacientos y hasta dan una imagen de tozudez, con sus gafas finas permanecen estoicos en la vereda de la Av. Nicolás de Piérola, ellos no llevan bolsitas plásticas negras, llevan envoltorios de papel de pastelerías finas o víveres en bolsas de grandes supermercados.

Al comenzar el ingreso se puede ver al personal INPE “creído, desfachatados, despreciadores, déspotas, serán ellos los que den inicio al marcaje y a las escrituras en el cuerpo de los visitantes, “¡estira el brazo!” y comienzas a sentirte una res de establo un sello después otro y otro y también un número a base de plumón otro número, sellos de color negro, plumones rojos y verdes terminan de colorearte el brazo, de marcarte como a una res, nada más degradante. ¡Señor García ya estamos en el siglo XXI ponga a uno de sus genios para que cambie esto!

Conforme se avanza llega una última mesa de revisión ya no te quitan las gaseosas como antes, pero como visitante nuevo te diriges a pasar por una maquina detectora de metales, te acomodas para pasar, pero oh sorpresa, dicha maquina no funciona, pero está instalada, ya haciendo la quinta cola, observamos dicha máquina y es un maquinón, ¿Cuánto habrá costado? Pasu madre y por qué no funciona? Y se evita todo este tormento? ¿Quién la compró? O mejor dicho, je, je ¿Cuánto ganó el que la compró obviamente sobrevaluada? ¿Y ahora qué hacemos con esa máquina, ahí va a estar todo el tiempo, sin funcionar nunca como un hermoso elefante blanco? Demonios.

Y que dirá la ministra de la Justicia, aquella que sugirió que se rebajen las edades para la aplicación de la ley penal o sea que pensaba llenar los penales de niños y adolescentes, más cárceles ¿A quién le conviene que haya más cárceles? ¿Por qué no más bibliotecas? ¿Por qué no mejores profesores? ¿De dónde sacó semejante idea la ministra, del Canal Tele Fe de Argentina? O soltó un psicosocial para debatir un mes sobre el tema? Agghhh que asco. Disminuir las edades para que manden a las cárceles a los adolescentes “criminales y asesinos”, jajajajajajaja, me rio para no llorar, las cárceles terminarían convertidas en kindergártenes y porque no habló la ministra sobre un programa de contención social que ataque el aumento de la criminalidad en nuestra sociedad? En fin, tal parece que no vio completo los informes de Tele Fe.

Adentro preguntamos por el Doctor Orozco, director del penal en cuestión: “no ya no está lo sacaron, ese era un verdadero director de penales.”

-    Pero como fue eso? ¿Cómo lo sacaron? Qué pasó, estaba haciendo reformas.
-    Si pues pero chocó con el pabellón de “Observación” y “Faenón” lo hizo sacar.
-    ¿Cómo? Y quien es “Faenón”? ahhh no te creo, ¿él?
-    Si pues, él mismo, el doctor fue a ponerlos en su lugar, “aquí todos son iguales, todos son reclusos nadie es diferente a nadie”, le dijo a él y su mancha. A los tres días lo sacaron, el doctor había  puesto orden en todo, ya no cobraban 40.00 soles por colchón a los nuevos, dejaron de vender la “gordita” a tres soles y volvió a ser vendida a un sol cincuenta pero...

O sea que “Faenón” aún tiene poder, es un capo a la moderna, se rige por otros códigos, es de otra banda, su poder está vigente, pero bueno ese es otro tema. Vayamos al cambio que ya debe de darse en los penales, que tiene que ocurrir para que los reos usen uniforme como en toda cárcel civilizada. ¿Qué tiene que pasar, señor García? ¿Es que nos basamos en el raciocinio de que todas las cárceles son iguales en el mundo? ¿O que hay peores? Se ha hecho del “consuelo de tontos” un uso indiscriminado que solo sirve para tapar falencias graves de desarrollo humano. ¿O es que forma parte del “castigo” de la sociedad a los internos?

¿Por qué las colas? ¿No pueden ingresar la gente conforme llega? ¿Entrar conforme se va llegando generaría desorden? Por supuesto que no, entonces? ¿Quién es el cabeza cuadrada que no puede romper este esquema virreinal e inquisidor de hacer sufrir a la visita? ¿Por qué no les dan uniformes a los reos como en los países civilizados? ¿Se estaría violando alguna norma de Derechos Humanos o constitucional? Claro que no, entonces? ¿No aconsejan eso los españoles que construyen las cárceles? Ah pero me olvidaba, ellos vienen solo a llevársela y no les importan otros aspectos, pero porque no les ponen uniformes a los presos? ¿No se verían más decentes, más presentables, con mejor autoestima? ¿Por qué ese gusto sádico de verlos en andrajos unos, con ropa fina otros, aumentando el resentimiento social entre ellos, es que la gente de “Faenón” se opondría a ello? La high life de las cárceles pasean, disipando tal vez el encierro, por el patio de la cárcel tan bien vestidos como cuando lo hacían mientras esperaban el avión que los llevaría a París, otros como cuando paseaban por alguna capital latinoamericana o por la Av. Larco, la pregunta es: ¿Acaso por ellos es que no se les pone uniformes? Psicoanalíticamente hablando, vestidos de civil asumen estar libres, uniformados se sentirían humillados, tal vez? De ahí que el tema de los uniformes para los reos no se oiga nunca o tal vez lo ponen en los planes pero nunca se trata y menos se efectiviza. Debe de ser así pero entonces con ese pensamiento seguiremos teniendo más chiqueros en lugar de cárceles por lo tanto más resentidos sociales y en consecuencia mayor delincuencia en nuestras calles.

Nuestro pedido final al presidente García es que acorte las distancias entre una verdadera cárcel y un lugar para pervertir el alma y la conciencia de los hombres ahí recluidos, comience por uniformarlos, luego ordene que hagan funcionar los maquinones existentes y sino funcionan entonces “guárdelos” a quienes se gastaron la plata en dichos aparatos, acabe ya con los sellos en los brazos que hacen sentir a la visita que podrían ser las “reses selladas” de los camales y, francamente eso es denigrante al ser humano.




Ps. LUIS FERNANDO RODRIGUEZ JULCA
TELF. 9-97243864
CONSULTORIO: AV. LIMA 1149 OF. 202
L-31

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