Psicología General

El psicólogo social Erich Fromm estudió cómo el sentimiento de separación genera una gran ansiedad. Se inicia en la infancia con la experiencia de la separación de la madre. La ansiedad de la separación puede canalizarse de diferentes modos: de un modo creativo, mediante un trabajo y unas relaciones productivas, o bien de un modo destructivo, mediante una regresión a rituales primitivos, violentos e incluso orgiásticos. Al identificarse con movimientos de masas, el individuo exterioriza sus problemas internos. La conformidad puede actuar como un consuelo y una reducción de la ansiedad; el individuo puede sentirse cómodo formando parte de una multitud. Fromm observó que esta tendencia se daba en el autoritarismo y en las dictaduras; los investigadores actuales la observan en el fenómeno de los aficionados ('hinchas') violentos al fútbol.

Mario Toledo (Periodista Digital).- Creer que el suicidio es un problema menor es un error. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 10,2 millones de personas en el mundo han intentado suicidarse en algún momento de su vida y 30 millones corren el riesgo de plantearse este tipo de conductas. Y pensar que es cosa de países atrasados con medios limitados para subsistir es un error más grande todavía.

La tasa de suicidio de los países occidentales, a pesar de disfrutar de un mejor nivel de vida, supera de largo a los índices que se registran en el llamado Tercer Mundo. Esto es una muestra de que algo está fallando en la sociedad del bienestar.

Considerando que el habla implica alguna relación con la verdad, intento revisar a qué alude el término “vergüenza”. Entre las muchas referencias elijo aquellas que me parecieron más pertinentes respecto del aporte específico del psicoanálisis.

Voy a partir de la Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa Calpe, donde indica allí su origen en el latín verecundia; se la define como una turbación del ánimo que suele encender el color del rostro, ocasionada por una falta cometida o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.

Las terapias Cognitivas nacieron en los años 60 en los EE.UU. En nuestro país, a fines de la década del 80, cuando se creó el Centro de Terapia Cognitiva. Siguiendo el impulso, en el año 1991 se fundó la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva, actualmente presidida por Eduardo Keegan. En dialogo con El PSITIO, Eduardo Keegan comenta: “a los terapeutas cognitivos nos critican como si fuéramos una terapia capitalista”.

¿Desde cuándo te interesó el área Cognitiva?

Desde el año 92. Me recibí en el 84 y tuve una formación psicoanalítica, como todos. La verdad que nunca me convenció mucho la eficacia del tratamiento, no estaba muy conforme con lo que veía que pasaba en el consultorio. Por otro lado, en esa época no teníamos una formación de postgrado tan sistemática y lo que había eran grupos de estudio. Quise tener una formación más estructurada, y quería saber realmente qué pasaba en el primer mundo. En el 91 se habían distendido las relaciones políticas con Gran Bretaña y se volvieron a ofrecer becas para estudiar, me presenté, y gané la beca para estudiar en el Instituto de Psiquiatría en Londres.

La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo organizó el Primer Encuentro Iberoamericano de Psicología Positiva para reflexionar sobre las propuestas teóricas y prácticas de este nuevo enfoque que la psicología plantea, destacándose la importancia de las fortalezas y capacidades que poseemos los seres humanos al enfrentar los desafíos de la vida cotidiana.

La relevancia del encuentro está dada porque es la primera vez que se hace en lengua española, hay profesionales e investigadores de distintos países de iberoamérica, y por la naturaleza de los enfoques tratados.

Durante el 4 y 5 de agosto se realizaron cuatro mesas redondas, tres conferencias, cinco talleres, 59 ponencias en formato de comunicaciones libres y la presentación de 15 carteles interactivos.

↓↓↓↓↓Descargar↓↓↓↓↓