La muerte de un hijo es probablemente la experiencia más dolorosa y difícil que una persona pueda experimentar. Viola todo lo que podemos esperar del curso natural de los hechos. “Los hijos deben sobrevivir a sus padres,” decimos. En la mayoría de los casos, lo hacen. ¿Pero qué hacemos cuando nos encontramos dando la despedida final a un hijo? ¿Entonces qué? ¿Qué podemos hacer para ayudarnos a nosotros mismos en circunstancias tan espantosas?


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