Históricamente la palabra personalidad deriva del griego prosopon, máscara que era utilizada por los actores de teatro para interpretar a los distintos personajes. Con el paso de los años dejó de significar solo máscara para representar al individuo real y sus características distintivas, manifiestas y particulares. Hoy en día el constructo de personalidad no implica única y exclusivamente las características externas del individuo, sino que también comprende su interior. Estas características surgen de la combinación de determinantes biológicos y del aprendizaje y constituyen el modo ideosincrásico de “percibir, sentir, pensar, afrontar y comportarse de un individuo”.


 

Formato 
.doc
Páginas 
4

 

DESCARGAR

↓↓↓↓↓↓Descargar↓↓↓↓↓↓