En este trabajo se han estudiado las repercusiones psicopatológicas de la violencia doméstica en la mujer en función de las circunstancias del maltrato en una muestra de 212 víctimas en un Servicio de Violencia Familiar. Los resultados pusieron de manifiesto que la gravedad psicopatológica (estrés postraumático y malestar emocional) estaba relacionada con diferentes circunstancias de maltrato: la situación de la mujer en relación con la convivencia con el maltratador, la cercanía de la violencia en el tiempo, los años de sufrimiento del maltrato y la presencia de relaciones sexuales forzadas, así como los episodios de maltrato en la infancia. Por otro lado, se halló que el apoyo social y el apoyo familiar eran variables relacionadas con un menor nivel de gravedad psicopatológica. Se comentan las implicaciones de este estudio para la práctica clínica y para las investigaciones futuras.

Trastornos mentales o Enfermedades mentales, afecciones o síndromes psíquicos y conductuales, opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general, son causa de angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, al rendimiento intelectual y a la adaptación social. A través de la historia y en todas las culturas se han descrito diferentes tipos de trastornos, pese a la vaguedad y a las dificultades que implica su definición.

A lo largo de la historia, y hasta tiempos relativamente recientes, la locura no era consideraba una enfermedad sino un problema moral —el extremo de la depravación humana— o espiritual —casos de maldición o de posesión demoníaca. Después de unos tímidos inicios durante los siglos XVI y XVII, la psiquiatría empezó a ser una ciencia respetable en 1790, cuando el médico parisino Philippe Pinel decidió quitar las cadenas a los enfermos mentales, introdujo una perspectiva psicológica y comenzó a hacer estudios clínicos objetivos. A partir de entonces, y desde que se inició el trabajo en los manicomios, se definirían los principales tipos de enfermedades mentales y sus formas de tratamiento.

John Sculley dijo: "todo lo que hemos aprendido en la era industrial se ha orientado a crear más y más complicaciones. Pienso que ahora, cada vez más personas están aprendiendo que es necesario simplificar, no complicar. La simplicidad es la máxima sofisticación".

Tecnología en constante desarrollo, comunicaciones cada vez más rápidas, economía global compleja y el ritmo de los negocios que se acelera sin parar, han dado lugar a un entorno que confunde las mentes. Los negocios no son tan complicados. Lo que pasa es que hay demasiada gente dedicada a complicarlos. La forma de combatir la complejidad es siendo simple. Peter Drucker dijo: "el marketing es algo tan básico que no puede ser considerado una función separada" (del negocio).

Mucho se ha escrito sobre La comunicación asertiva, pero no siempre con La claridad que el concepto amerita y permite. Robert Alberti y Michaet Emmons definen asertividad como: “Un comportamiento que promueve la igualdad en las relaciones humanas, capacitándonos para actuar en nuestro propio interés, para defendernos sin ansiedad, para expresar nuestros sentimientos honesta y confortablemente, para ejercer nuestros derechos personales sin menoscabar los de los demás”

En este nuevo siglo, no en menor cantidad de oportunidades que en las últimas décadas del siglo anterior, las patologías circunscriptas al consumo de sustancias ingresan a nuestros consultorios. Las adicciones son objetos de estudio de heterogéneas disciplinas (psicología, psicoanálisis, psiquiatría, derecho, antropología, toxicología, filosofía, etc.), que cada cual a su modo, atraviesa al pensamiento de esta patología en cuanto discurso. Y se asegura, coherentemente con esta línea de pensamiento, que cualquier abordaje debería realizarse desde la perspectiva interdisciplinaria. Entonces, habría que preguntarnos, si es realmente necesario una visión interdisciplinaria que conduzca a un decir, a una comprensión finiquitada de las adicciones; o bien preguntarse si es tal la perplejidad que genera esta patología, que cada disciplina busca apoyarse en la otra, y paradójicamente provoca una indecibilidad circular e interminable. Ahora bien, no es en busca de un intento imposible, aquí y ahora, esclarecer a Las Adicciones, sino realizar un corte ficticio y enfocarlas desde un punto de vista no menos complejo; el de la psicopatología dinámica.

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