Desde que los modernos fármacos psicotrópicos fueron introducidos en la práctica clínica, hace 50-60 años, se ha acumulado una gran cantidad de información sobre sus posibles beneficios y efectos indeseables. Sin embargo, todavía queda mucho por aprender sobre ambos aspectos del tratamiento psicotrópico. Los investigadores y clínicos se han interesado primordialmente en la efectividad terapéutica de tales drogas, desarrollando un gran número de escalas de evaluación del estado clínico del paciente en diferentes fases del tratamiento. Aunque existe también considerable interés en los efectos adversos de estas drogas, especialmente los más serios corno la discinesia tardía, han sido diseñados relativamente pocos instrumentos manejables, estandarizados y fiables que aborden esta cuestión.


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