Mutismo selectivo es una condición de ansiedad social, en donde una persona que es capaz de hablar es incapaz de expresarse verbalmente dadas ciertas situaciones.

Descripción 

En el Diagnóstico y Manual Estadístico de Desórdenes Mentales, el mutismo selectivo es descrito como un infrecuente desorden psicológico en los niños. Niños (y adultos) con el desorden son completamente capaces de hablar y comprender el lenguaje, pero no lo hacen en ciertas situaciones sociales cuando es lo que se espera de ellos. Funcionan normalmente en otras áreas de comportamiento y aprendizaje, aunque se privan severamente de participar en actividades de grupo. Es como una forma extrema de timidez, pero la intensidad y duración la distingue. Como ejemplo, un niño puede pasar completamente callado en la escuela, por años, pero habla libremente o excesivamente en casa.

Este desorden no se considera como un desorden de comunicación, en que la mayoría de los niños se comunica a través de expresiones faciales, gestos, etc. En algunos casos, el mutismo selectivo es un síntoma de un desorden de desarrollo o un desorden psicótico.

Al realizar el diagnóstico puede ser confundido fácilmente como un tipo selectivo de Autismo o síndrome de Asperger, especialmente si el niño actúa de modo retraído con su psicólogo. Esto puede llevar a un tratamiento incorrecto.

El mutismo selectivo es caracterizado por:

  • Fracaso consistente para hablar en situaciones sociales específicas (por ejemplo, en la escuela, donde existe expectación al hablar) a pesar de expresarse verbalmente en otras situaciones.
  • Interfiere con los logros educacionales o laborales, o con la comunicación social.
  • El fracaso para hablar no se debe a la falta de conocimiento del idioma hablado requerido en la situación social.
  • No se considera como un desorden de comunicación (por ejemplo, tartamudeo), y no ocurre exclusivamente durante una esquizofrenia u otro desorden psicótico.

Causa

No se han establecido las causas, pero hay envidencia que existe un componente hereditario y que también es más común en niñas que en niños.

Aspectos positivos y negativos 

Negativos

  • Encuentran difícil tener contacto visual.
  • Con frecuencia no sonríen y tienen expresiones vacías.
  • Se mueven de forma rígida y torpe.
  • No pueden manejar situaciones donde se espera que hablen normalmente, como saludar, despedirse o agradecer.
  • Tienden a preocuparse más de las cosas que el resto de las personas.
  • Pueden ser muy sensibles al ruido y al gentío.
  • Encuentran difícil hablar sobre sí mismos o expresar sus sentimientos.

Positivos 

  • Tienen inteligencia y percepción sobre el promedio, son curiosos.
  • Son sensibles a los pensamientos y emociones de los demás (empatía).
  • Tienen gran poder de concentración.
  • Con frecuencia tienen un buen sentido de lo que es correcto, incorrecto y justo.

Bibliografía en español 

  • Olivares, J. (1994). El niño con miedo a hablar. Madrid: Pirámide
  • Olivares, J., Rosa, A. I. y Olivares, P. J. (2006). Tratamiento psicológico del mutismo selectivo. Madrid: Pirámide


 
Este documento se encuentra bajo Licencia de documentación libre de GNU y se ha extraído del enlace:  http://es.wikipedia.org/wiki/Mutismo_selectivo

El trastorno de ansiedad por separación (TAS) es una condición psicológica en el cual un individuo presenta una excesiva ansiedad acerca de la separación del hogar o de la gente hacia quienes tiene una fuerte relación de apego, tal como la madre o el padre. Presente en todos los grupos etarios, el trastorno por separación es más común en adultos (approximadamente 7% de la población) que en niños (un 4% de la población aproximadamente).[1] [2] La ansiedad de separación se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Signos de estrés al ser separado del sujeto motivo del apego (tal como un otro significativo, madre u hogar).
  • Preocupación persistente y excesivo acerca de perder el sujeto motivo del apego
  • Preocupación persistente y excesivo acerca de que algún evento vaya a llevar a la separación de un sujeto motivo de un apego importante
  • Temor excesivo a estar solo sin el sujeto motivo del apego
  • Renuencia o rechazo a dormir sin que esté cerca un sujeto motivo del apego
  • Pesadilla recurrente acerca de la separación

A menudo el trastorno por ansiedad de separación es un síntoma de una condición comórbida. Existen estudios que muestran que los niños y niñas que sufren del TAS tienen mayores probabilidades de tener TDAH, trastorno afectivo bipolar, trastorno de pánico y otros desórdenes luego en la vida.[3]

El desorden de ansiedad por separación versus ansiedad por separación

El desorden de ansiedad por separación no debe ser confundido con la ansiedad por separación, la cual ocurre como "un estadio normal del desarrollo de infantes sanos y seguros"[4] La ansiedad de separación ocurre al comprender el infante que es una persona separada de su cuidador. A su vez, el concepto permanencia de los objetos emerge, al comprender que estos no dejan de existir al no ser vistos o escuchados. Al empezar a comprender que pueden ser separados de su cuidador primario, no entienden que el cuidador ha de regresar, ni tampoco poseen un concepto del tiempo. Esto produce una reacción enteramente normal, cuya aprarición se da alrededor de los ocho meses y aumenta hasta los 11-15 meses de edad, cuando comienza a declinar.[5]


Referencias

Clasificación nosológica internacional

DSM-IV: 309.21 Trastorno de ansiedad por separación
CIE-10: F93.0 Trastorno de ansiedad por separación

Es la defecación involuntaria que sobreviene al niño mayor de 4 años, sin existir causa orgánica que lo justifique. Se asocia frecuentemente con la enuresis. Frecuentemente sobreviene durante el día, contrariamente a la enuresis. Tal como la enuresis, es un signo de perturbación de las primeras etapas de la maduración de la personalidad. Se diferencia de la "incontinencia fecal infantil" en que esta última es consciente y su etiología es orgánica (enfermedades metabólicas, malformaciones congénitas, oligofrenia). La incontinencia puede asociarse con trastornos en la motricidad, crisis epilépticas, anomalías del lenguaje, manipulación de excrementos e, incluso, coprofagia.
 

 
Este documento se encuentra bajo Licencia de documentación libre de GNU y se ha extraído del enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Encopresis
La enuresis nocturna es la pérdida involuntaria de orina que sucede durante el sueño. Esta enfermedad, al igual que el sonambulismo y los terrores nocturnos, es otra parasomnia que se produce durante el sueño de ondas lentas en las personas jóvenes. Según la Asociación Americana de Psiquiatría las posibles etiologías de la enuresis nocturna primaria consisten en un retraso del desarrollo, un factor genético, desórdenes del sueño y alteraciones de los niveles de hormona antidiurética (ADH). Por otra parte, siempre se deben excluir causas secundarias como alteraciones neurológicas, infecciones urinarias y malformaciones anatómicas de ureteres, vejiga y uretra. Antes de los 5 o 6 años de edad, la Enuresis nocturna debe considerarse probablemente como una característica normal del desarrollo. Este trastorno suele mejorar de forma espontánea en la pubertad, y tiene una prevalecencia en la adolescencia tardía del 1 a 3%, siendo poco frecuente en la edad adulta. La edad umbral para el inicio del tratamiento depende de la preocupación de los padres y del paciente con respecto al problema. La persistencia de la Enuresis en la adolescencia y en la edad adulta puede reflejar la presencia de distintos trastornos subyacentes. En los individuos de mayor edad con Enuresis se debe establecer una distinción entre la Enuresis primaria y la secundaria; esta última se define como la Enuresis en pacientes que han sido completamente continentes durante 6 a 12 meses. El tratamiento de la enuresis primaria se debe reservar a los pacientes con una edad adecuada (mayores de 5 ó 6 años), y consiste en la realización de ejercicios de entrenamiento vesical y en una serie de medidas terapéuticas de tipo conductivo. Las alteraciones urológicas son más comunes en la enuresis primaria y su valoración requiere un examen urológico. Entre las causas más importantes de enuresis secundaria hay que citar los trastornos emocionales, las infecciones del aparato urinario, las lesiones de la cauda equina, la epilepsia, la apnea del sueño y las malformaciones del aparato urinario. En los pacientes con enuresis secundaria, se debe descartar la presencia de alguna causa subyacente. Cuando la enuresis puede continuar de fuente importante de tensión emocional, puede estar indicada la farmacoterapia sintomática, prestando la atención adecuada a las posibles causas subyacentes. El tratamiento sintomático se suele realizar con cloruro de oxibutinina o con imipramina. en algunos pacientes, se ha utilizado las desmopresina por vía intranasal.
 

 
Este documento se encuentra bajo Licencia de documentación libre de GNU y se ha extraído del enlace:  http://es.wikipedia.org/wiki/Enuresis_nocturna

El síndrome de Tourette (ST) es un trastorno neurológico heredado que cursa con movimientos y sonidos vocales (fónicos) involuntarios y repetidos. En algunos casos, tales movimientos y sonidos vocales involuntarios incluyen palabras y frases inapropiadas.

El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, el neurólogo pionero francés quien en 1885 publicó un resumen de nueve casos de personas con reflejos involuntarios. Otro médico francés, Jean Marc Gaspard Itard, describió en 1825, por primera vez, a una mujer noble francesa de 86 años de edad con la enfermedad (Marquise de Dampierre).

Por lo general, los síntomas de ST se manifiestan en el individuo antes de los 18 años de edad. El ST puede afectar a personas de cualquier grupo étnico: los hombres están afectados 3 ó 4 veces más que las mujeres.

El curso natural de ST varía entre pacientes. A pesar de que los síntomas de ST varían desde leves hasta muy severos en la mayoría de los casos son moderados.

Causas 

Aunque la causa fundamental del ST es desconocida, la investigación actual sugiere que hay una anormalidad en los genes afectando el metabolismo de los transmisores cerebrales como dopamina, serotonina, y norepinefrina. Los neurotransmisores son productos químicos en el cerebro que llevan las señales de una célula nerviosa a la otra.

Trastornos asociados 

No todas las personas con ST tienen otros trastornos además de los tics. Sin embargo, muchas personas experimentan problemas adicionales como el trastorno obsesivo-compulsivo, en el cual la persona siente que algo tuviera que hacerse repetidamente; el trastorno de déficit de atención, en el cual la persona tiene dificultades en concentrarse y se distrae fácilmente; trastornos del desarrollo del aprendizaje, los cuales incluyen dificultades de lectura, escritura, aritmética, y problemas perceptuales; o trastornos del sueño, que incluyen despertarse frecuentemente o hablar dormido.

La amplia variedad de síntomas que pueden acompañar los tics puede causar más limitaciones que los tics mismos. Los pacientes, familias y médicos necesitan determinar cuáles síntomas causan más limitaciones de manera tal que se elijan los medicamentos y terapias más apropiadas.

Diagnóstico

Por lo general, el ST se diagnostica observando los síntomas y evaluando el historial familiar. En la diagnosis del ST, los tics motores y fónicos deben estar presentes por lo menos un año. Se pueden usar estudios de neuroimágenes, como imágenes de resonancia magnética (IRM), tomografía computarizada (TC) y escáneres electroencefalográficos (EEG), o distintas pruebas de sangre para excluir otras condiciones que se puedan confundir con ST. Sin embargo, la diagnosis del ST es clínica. No hay pruebas de sangre u otras pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el trastorno.

Muchos estudios muestran que la diagnosis correcta del ST se demora con frecuencia aun después del comienzo de los síntomas porque muchos médicos no están familiarizados con el trastorno. Los síntomas de conducta y los tics se interpretan mal fácilmente causando que niños con ST sean malentendidos en la escuela, en casa y aun en la consulta con el médico. Los padres de familia, los parientes y las amistades no familiarizados con la enfermedad pueden atribuir los tics u otros síntomas a un problema psicológico, aumentando así el aislamiento de quienes tienen el trastorno. El hecho de que los tics pueden aumentar y disminuir en severidad y también se pueden suprimir, causa que a menudo éstos estén ausentes durante las visitas al médico lo cual complica el hacer la diagnosis.

En muchos casos los padres, los parientes, las amistades o los pacientes mismos conocen del trastorno a través de información que escucharon o leyeron en los medios de comunicación popular.

Tratamiento

Por el hecho de que los síntomas no limitan a la mayoría de los pacientes y su desarrollo procede normalmente, la mayoría de las personas con ST no requieren medicamentos. No obstante, hay medicamentos disponibles para ayudar a los pacientes cuando los síntomas interfieren con las tareas cotidianas.

No existe un sólo medicamento útil para toda persona con ST. Asimismo, no hay un medicamento que elimine todos los síntomas y todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Además, los medicamentos disponibles para el ST solamente pueden reducir síntomas específicos.

Algunos pacientes que necesitan medicamentos para reducir la frecuencia e intensidad de los tics pueden ser tratados con fármacos neurolépticos como haloperidol y pimocida. Se administran estos fármacos usualmente en dósis muy pequeñas las cuales se aumentan lentamente hasta que se logra el mejor equilibrio posible entre los síntomas y los efectos secundarios.

El uso de fármacos neurolépticos a largo plazo pueden causar un trastorno de movimiento involuntario que se llama discinesia tardía. Sin embargo, esta enfermedad usualmente desaparece al dejar de tomar el medicamento. Los efectos secundarios a corto plazo de haloperidol y pimocida incluyen rigidez muscular, babeo, temblores, falta de expresión facial, movimiento lento y desasosiego. Estos efectos secundarios pueden reducirse mediante fármacos usados comúnmente para tratar la enfermedad de Parkinson. Otros efectos secundarios como fatiga, depresión, ansiedad, aumento de peso y dificultad en pensar claramente pueden ser más molestos.

La clonidina, un fármaco antihipertensivo, también se usa para tratar los tics. Los efectos secundarios comunes asociados con el uso de clonidina son fatiga, resequedad bucal, irritabilidad, mareos, dolores de cabeza e insomnio. Flufenacina y clonazepam pueden recetarse para ayudar a controlar los síntomas de los tics.

También hay medicamentos disponibles para tratar algunos de los trastornos asociados con el ST. Estimulantes tales como metilfenidato, pemolina y dextroanfetamina, usualmente recetados para el trastorno de déficit de la atención, son algo efectivos pero su uso es controvertido porque se ha reportado que éstos aumentan los tics. Para las conductas obsesivo-compulsivas que significativamente interfieren con el funcionamiento cotidiano se puede recetar fluoxetina, clomipramina, sertralina y paroxetina.

Otros tipos de terapia pueden ser útiles. A pesar de que los problemas psicológicos no causan el ST, la psicoterapia puede ayudar a la persona a manejar no sólo el trastorno sino también los problemas sociales y emocionales que ocurren a veces.

Como dato uno de los medicamentos para el tourette que cura tambien el TDA (deficit de falta de atencion) es la Strattera (Atomoxetina)

Factor hereditario

La evidencia de investigaciones genéticas sugieren que el ST es hereditario de modo dominante y que el gen (o los genes) involucrado puede causar un rango variable de síntomas en los distintos miembros de la familia. Una persona con ST tiene una probabilidad de 50-50 de pasarle a uno de sus hijos el gen o los genes. Sin embargo, esta predisposición genética no resulta necesariamente en el síndrome en pleno. En vez, el síndrome se expresa en un trastorno más leve de tics, en conducta obsesivo-compulsiva o en el trastorno déficit de la atención con pocos o ningún tic. Es posible también que la prole que lleva el gen no desarrolle ningún síntoma del ST. En las familias de los individuos con ST se ha encontrado una incidencia más alta que lo normal de trastornos de tics leves y de conductas obsesivo-compulsivas.

El género desempeña un papel de importancia en la expresión genética de ST. Si la prole de un paciente con ST que lleva el gen es varón el riesgo de desarrollar los síntomas es de 3 a 4 veces más alto. Sin embargo, la mayoría de las personas que heredan los genes no desarrollan síntomas lo suficientemente severos para justificar tratamiento médico. En algunos casos no se puede establecer herencia. Estos casos son llamados esporádicos y su causa es desconocida.

Pronóstico

No hay cura para el ST. Sin embargo, muchos pacientes mejoran a medida que maduran. Los individuos con ST no ven reducida su esperanza de vida. A pesar de que el trastorno es crónico y perdura por toda la vida, no es una enfermedad degenerativa. El ST no menoscaba la inteligencia. Los tics tienden a disminuir según avanza la edad del paciente, permitiendo a algunos pacientes a abandonar el uso de medicamentos. En algunos casos, una remisión completa ocurre después de la adolescencia. Según algunos estudios, se comprobó que los individuos con ST suelen tener coeficientes intelectuales o IQ altos..[cita requerida]
 

 
Este documento se encuentra bajo Licencia de documentación libre de GNU y se ha extraído del enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_Tourette
 

↓↓↓↓↓↓Descargar↓↓↓↓↓↓