Casi todos los días las noticias cuentan historias sobre niños que cometen actos de violencia, a menudo contra otros niños.

Las investigaciones indican que la conducta violenta o agresiva suele aprenderse a una edad temprana. Sin embargo, los padres, familiares y otras personas que cuidan niños pueden ayudarles a aprender cómo enfrentar sus emociones sin usar la violencia. Los padres y otras personas pueden también tomar medidas para reducir o minimizar la violencia.

RESUMEN
 
En el texto se discuten las nociones de adolescencia y juventud, como los abordamientos disciplinarios que de manera contemporánea se han hecho sobre dichas nociones; donde ya no resulta una novedad, pero sí una necesidad, el pluralizar: la necesidad de hablar y concebir diferentes «adolescencias» y «juventudes», en un amplio sentido de las heterogeneidades que se pueden presentar y visualizar entre adolescentes y jóvenes. Aquello cobra vigencia y sentido, de momento que concebimos las categorías de adolescencia y juventud como una construcción sociohistórica, cultural y relacional en las sociedades contemporáneas, donde los esfuerzos en la investigación social en general, y en los estudios de juventud en particular, han estado centrado en dar cuenta de la etapa que media entre la infancia y la adultez, las que a su vez, también se constituyen en categorías fruto de construcciones y significaciones sociales en contextos históricos y sociedades determinadas, en un proceso de permanente cambio y resignificaciones.

Introducción

El presente artículo es una invitación a la reflexión sobre la realidad del adolescente en nuestros tiempos, dado que el psicólogo se está encontrando cada vez más, en esta etapa, problemas de integración de la identidad y de personalidad. Por este motivo creo necesario que nos replanteemos y re-pensemos como se ha entendido la adolescencia hasta ahora, y como la hemos de entender teniendo en cuenta la influencia que puede estar ejerciendo el contexto histórico en el que vivimos.

El objetivo de este trabajo fue, por un lado, explorar los indicadores de depresión en escolares adolescentes, de acuerdo al sexo, la edad y el tipo de escuela a la que concurren y, por otro lado, determinar su relación con el desempeño académico en las áreas de lengua y matemática. Los instrumentos empleados para el relevamiento de datos fueron un Cuestionario de Depresión para niños y pruebas de logro utilizadas en operativos provinciales de evaluación de calidad educativa. Se trabajó con una muestra de 888 alumnos del 7º y 9º año de EGB., de ambos sexos, asistentes a escuelas públicas y privadas. Los resultados globales indicaron débiles correlaciones negativas estadísticamente significativas entre los indicadores de depresión y el rendimiento escolar en ambas áreas. Sin embargo, un análisis pormenorizado de acuerdo al sexo, la edad y el tipo de escuela, indicó que esa asociación depende de estas variables y que los efectos se observan en las mujeres y en los alumnos de las escuelas públicas.

Palabras claves: Depresión, Desempeño académico, Adolescentes, Tercer ciclo de E.G.B.

En la mayoría de familias se empieza a enseñar al niño a utilizar el orinal a partir de los 18 meses, y se recomienda sacar el pañal sobre los 24 meses, intentando hacer siempre coincidir este hecho con la climatología más favorable.

En el pasado se hizo mucho hincapié en educar en esto incluso a bebés y, actualmente presionados por algunas guarderías empeñadas en sacar el pañal a todos los niños a la vez, cuando sabemos que en una mismo grupo hay diferencias significativas de meses entre niños. Hoy en día la mayoría de profesionales de la salud mental pensamos que es mejor esperar hasta que el niño esté preparado, es decir, cuando sea capaz de controlar los músculos de sus esfínteres.

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