Rosalba se queja de su hijo de 10 años, acaban de decirle que no se lo aguantan en el colegio, pero afirma: ¡La verdad, es que yo tampoco me lo aguanto en casa, es insoportable, yo no se si es que no entiende o lo hace de maldad!

Martín está en 3°, cuando está juicioso pone atención y algo aprende, pero eso le dura unos pocos minutos, porque se para, le quita o le raya los cuadernos a los otros niños, rompe los lápices, se tira al piso, camina por todo el salón, habla solo o produce ruidos, se sale a andar por todo el colegio.

El cambio de la escuela primaria a la escuela intermedia coincide con varios cambios importantes para los preadolescentes. La mayoría está atravesando la pubertad; se están conociendo mejor y adquiriendo consciencia de su propia identidad, y su pensamiento se torna más crítico y más complejo. Simultáneamente, sus motivaciones y desempeño académico tienden a descender.

La crianza de los hijos puede ser difícil en el acelerado y exigente mundo en el que vivimos, y puede acarrear un alto costo para nuestro bienestar físico y emocional. Ahora que se está convirtiendo en norma el compartir, por igual, las responsabilidades y funciones de la paternidad, muchos hombres (tanto como la mujeres) están experimentando la presión de ser, al mismo tiempo, el sustentador de la familia y estar a cargo del cuidado de los niños. El día del padre está a la vuelta de la esquina, por eso es importante reconocer los desafíos que los padres están afrontando, y entender cómo ellos pueden manejar el estrés producto de su rol como padres.

La adolescencia plantea uno de los desafíos más difíciles para las familias. Es posible que los adolescentes, que enfrentan cambios hormonales y un mundo cada vez más complejo, sientan que nadie puede entender sus sentimientos, en especial sus padres. Como resultado, el adolescente puede sentirse enojado, solo y confundido cuando enfrenta problemas complejos de identidad, presiones de sus compañeros, conducta sexual, alcohol y drogas.

Los padres tienen que enfrentar numerosas preocupaciones: el pago de la hipoteca, el seguro médico, el cuidado de los familiares de mayor edad y la crianza de los niños, por sólo mencionar algunas. En la medida que se acerca el comienzo del nuevo año escolar enfrentan factores estresantes adicionales como la compra de artículos de uso escolar, ropa y posiblemente de matrícula. Muchos padres también se preocupan porque sus hijos comienzan en una nueva escuela, cambian de distrito escolar, tienen ante sí un año académico riguroso, o enfrentan situaciones sociales difíciles. Con frecuencia, el miedo a lo desconocido—compañeros de clase, maestros, el edificio escolar—es el componente más estresante para la familia, tanto en el caso de los niños que deben abordar el ómnibus escolar, como de los padres que los despiden desde la acera.

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