Los efectos psicológicos de una violencia crónica en el contexto de la familia, donde la madre y los hijos sean las principales víctimas, son devastadores: miedo, ansiedad, fatiga, desordenes de estrés post traumáticos, así como la inestabilidad en el sueño y en la alimentación.

Investigaciones sobre las consecuencias de la violencia contra la mujer han revelado que la violación y violencia doméstica constituyen una causa significativa de discapacidad y muerte entre las mujeres en edad reproductiva.

El Banco Mundial estima que la violencia doméstica representa un 5% de la vida saludable perdidos por mujeres en edad reproductiva, en los países en desarrollo.  El abuso de la mujer por parte de una pareja íntima masculina tiene consecuencias tanto sobre la salud física  como sobre la salud mental. Las lesiones relacionadas con el abuso incluyen ojos amoratados, huesos rotos, cortes, y provoca abortos espontáneos y complicaciones permanentes en las articulaciones, perdida parcial de la visión o de la audición, mordeduras, heridas de armas blancas entre otras consecuencias.

Las mujeres maltratadas física y psicológicamente pueden tornarse dependientes y sugestionables y encontrar dificultades para tomar decisiones para sí misma. La relación  con el abusador agrava las consecuencias psicológicas que las mujeres sufren por el Abuso y los vínculos legales financieros y efectivos que las víctimas tienen con el abusador, acentúa sus sentimientos de vulnerabilidad, perdida, engaño y desesperanza, originando todo ello que la mujer se aísle tratando de esconder la evidencia del abusador.

Dichos efectos hacen del maltrato de la  esposa un contexto elemental para muchos otros problemas de salud. La relación entre el maltrato y la disfunción psicológica tiene importantes implicaciones con respecto a la mortalidad femenina debido al aumento de suicidios.  

En este contexto, se encuentra la violación sexual que tiene efectos  malignos para la mujer, considerando la  violencia física, psicológica y moral que implica. Estos estudios realizados por especialistas demuestran que las mujeres víctimas del abuso y la agresión sexual constituyen el  grupo individual más grande con problemas de estrés postraumatico.

Mas allá de la lesión física y el trauma emocional, los sobrevivientes de violación  enfrentan  el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el Síndrome de Inmuno Deficiencia  Adquirida (SIDA), y la posibilidad de un embarazo no deseado.

Para las sociedades que otorgan   un gran valor a la virginidad, las consecuencias de una violación son bastantes serias.

Para los hijos maltratados los efectos también son  lastimantes. Si hay un abuso permanente y agravado , en algunos casos, por violaciones; tienen a crear en el niño el germen de un violador o abusador en potencia. En las historias de los violadores y pedófilos, siempre se encuentran episodios de maltrato y violación.

Sobreviene al abuso sexual  y al maltrato del niño una serie de sentimientos, pensamientos e ideas angustiantes. Temores y estados depresivos por que no saben, muchas veces, lo que les está ocurriendo. Hay una desmotivación por las actividades de su edad, incluyendo el colegio. El rendimiento escolar baja y se producen las deserciones escolares.

No hay ningún niño preparado psicológicamente para hacerle frente al abuso  sexual y al maltrato físico o psicológico, menos si este es constante. Una característica del abuso es que en la mayoría de niños se repiten los episodios por el mismo abusador. Aún los niños de dos o tres años que no pueden saber que la actividad sexual es "incorrecta", desarrollarán problemas como resultado de su inhabilidad para hacerle frente a la sobre-estimulación.

En resumen los efectos psicológicos de la violencia son más importantes y duraderos y más difíciles de erradicar, pues suponen tratamientos psicoterapéuticos largos y costosos.

Una investigación nuestra, señala que la afectación psicológica que sufren las víctimas de la violencia familiar, por el maltrato, la ruptura de la pareja o el abandono resultaron sumamente dañinas para la salud mental de las personas involucradas.

Los efectos colaterales de esta afectación se hallan  en el orden social y económico. Socialmente el grupo se retrae pierde pierden las perspectivas de sus metas, deteriora su cohesión y los roles se alteran. Por este estado de cosas muchas veces las personas pierden su trabajo, faltan mucho a ellos o simplemente bajan enormemente su rendimiento laboral. La alternativa para estas personas es la intervención sostenida de una terapia psicológica, la intervención de las fuerzas conciliadoras, el apoyo social orientado a la reinserción laboral que provoquen cambios significativos en la conducta.

En  conclusión:

•    El maltrato psicológico y físico produce consecuencias psicológicas que se instalan por tiempos prolongados en los sujetos que las sufren y se hace  necesario que salgan de este estado con intervención terapéutica sostenida.

•    Entre las consecuencias más significativas en las mujeres se observan: reacción ansiosa depresiva, deterioro de la auto estima, sentimientos de culpa, reacción contra el agresor y estrés post-traumetico.

•    En los niños y adolescentes se han encontrado problemas de conducta, reacciones de ansiedad, deterioro del auto estima, inhibición social, problemas de rendimiento escolar, temores, fobias y consumo de drogas.

•    Existen efectos socio legal de la violencia familiar: carga económica, destrucción de la dinámica, problemas socio laboral.

Recomendaciones:

Ofrecer un apoyo psicológico sostenido que permita intervención en la familia y trabajo de grupo de personas afectadas.

Desarrollar políticas de prevención de la violencia familiar, el abandono, el rompimiento del vínculo matrimonial que permitan evitar las consecuencias de estas.

Ofrecer a las personas en trance de superar o manejar sus problemas psicológicos posibilidades de inserción o reinserción laboral para afianzar su independencia.

Ofrecer programas integrales de apoyo socio familiar para atenuar los efectos sociales de la violencia familiar.

Trabajar la  Prevención de la Violencia Familiar supone tener el concurso de todos los agentes de la comunidad,  este consciente en erradicar de los hogares la violencia doméstica.
 


Autor:
Luis Echegaray - Psicólogo
 
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