La televisión puede ser una herramienta educativa poderosa. Con su ayuda aprendemos acerca de otras tierras y otros pueblos que nunca hemos visitado, y que quizá nunca visitemos. Espiamos los mundos intrigantes de los átomos y de las estrellas. Miramos las noticias mientras suceden en la parte opuesta del planeta. Nos ayuda a comprender mejor los acontecimientos pasados, presentes y futuros. La televisión captura nuestras vidas tanto en la tragedia como en la victoria. La televisión entretiene, instruye, y hasta nos inspira.

Gran parte de la programación, sin embargo no es ni enriquecedora ni educativa. Las peores críticas a la televisión provienen de aquellos que aborrecen la abundancia televisiva de violencia y sexo sin sentido. Un estudio en los Estados Unidos, por ejemplo, subrayó que casi 2 de 3 programas de televisión en ese país contienen escenas de violencia, las que promedian unas seis escenas de este tipo por hora. Hacia la edad adulta, un niño habrá mirado miles de actos de violencia y asesinato dramatizados por televisión. Y hay recuentos similares para las escenas de sexo, incluso en los horarios en los que supuestamente se protege al menor.

BASES BIOLÓGICAS DE LA VIOLENCIA

En el crimen, culmen de las conductas violentas, hay factores determinantes, condicionantes, endógenos y exógenos, hereditarios, congénitos y adquiridos

ALGUNAS CONSIDERACIONES HISTÓRICAS

Las pasiones, responsables finales de los actos desenfrenados, han sido localizadas desde siempre en las vísceras. El corazón con preferencia a las demás, pero también el bazo, el hígado, el páncreas, han participado de este curioso privilegio de posesión.

La etnia Dgom, ubicada en la costa occidental de África, concibe el bazo como sede de las emociones reprimidas; el páncreas es el asentamiento del arte adivinatorio, de las intuiciones y de las premoniciones y el hígado es el reposo de las alegrías y el humor. La palabra recorre estos caminos hasta el cerebro, cargándose de imágenes mentales y sentimientos al pasar por las clavículas y asoma por la boca.

¿Por qué hay tantos chavales en la cárcel? ¿Por qué existe una delincuencia cada vez más frecuente y en edades tempranas?

No existe una única razón para explicar la delincuencia, más bien se trata de una espiral de donde emergen múltiples factores entrelazados:

1) El empeoramiento de las condiciones sociales de vida produce un aumento de los delitos, como consecuencia de la inseguridad económica y la falta de recursos, dándose respuestas agresivas.

1.) El niño y la niña golpeados

Vamos a definir la violencia Intrafamiliar como aquella violencia que tiene lugar dentro de la familia, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio, y que comprende, entre otros, violación, maltrato físico, psicológico y abuso sexual.

Entendemos que la violencia doméstica es un modelo de conductas aprendidas, coercitivas que involucran abuso físico o la amenaza de abuso físico. También puede incluir abuso psicológico repetido, ataque sexual, aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o coerción económica.

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